Urge uso de SIG en la salud chilena

A diferencia de Brasil, nuestro país aún está en pañales. Existen las herramientas, la base de datos y algunas experiencias locales. Sólo falta tomar la decisión de implementar un Sistema de Información Geográfico homogéneo a lo largo del territorio.
Hoy no se puede concebir la gestión en salud sin los Sistemas de Información Geográfica. Si los británicos usaron en el siglo XIX los mapas militares para enfrentar el cólera, hoy con toda la tecnología disponible se puede lograr mucho más, tanto en el ámbito de la planificación como de la prevención.

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Así lo estima el geógrafo José Villarroel, master en Salud Pública de la Escola Nacional de Saúde Pública, Fundacao Oswaldo Cruz, Brasil. “Además, el uso de SIG en esta área cuenta con múltiples beneficios. En el corto plazo, en situaciones de vigilancia epidemiológica, cuando aparece un brote de alguna enfermedad transmisible, permite espacializar su difusión, posibilitando enormemente predecir su comportamiento territorial, lo que ayuda a que los equipos de salud controlen la situación”.

En el mediano plazo, y gracias a la cartografía digital de una ciudad importante, como Santiago, cruzada con una base de datos de salud, se puede planificar territorialmente una intervención para prevenir patologías como el cáncer de cuello uterino en mujeres y así destinar los recursos, técnicos y humanos, en forma focalizada hacia dónde realmente se requieran.

En la misma línea, dice el experto, las autoridades máximas del área, por ejemplo, podrían optimizar su gestión en el acceso de salud, planificando los nuevos centros de atención primaria a lo largo del país.

Incluso monitorear si los existentes son adecuados en cuanto al acceso de la gente y capacidades para atender la demanda, que fluctúa constantemente por el tema de las migraciones.

Control estratégico

Pero también los SIG en salud pueden tener un mayor alcance, en el largo plazo, ayudando a evaluar las metas propuestas por las autoridades del sector, como, por ejemplo, medir los objetivos sanitarios; redireccionar o reasignar áreas territoriales a un establecimiento determinado, e incluso estudiar la demanda para construir otros.

Asimismo, se posibilita un objetivo más estratégico a nivel país, como continuar con la vigilancia epidemiológica en ciudades o en la frontera con el fin de prevenir problemas mayores.

Explica el académico que los SIG como tecnología asociada al uso de computadores tiene su uso masivo en salud en la década del ochenta. Esto no es casual.

“Las razones son variadas. Entre ellas, influye el menor costo de la tecnología en los PC y su mayor capacidad; también el registro sistemático en formato digital de problemáticas de salud, principalmente el SIDA en Estados Unidos, y de otras enfermedades reemergentes, como la tuberculosis. Es clave el hecho de que comienza a aparecer el efecto del medio ambiente en la salud, con la parición de enfermedades respiratorias producto de la contaminación atmosférica. Y sin ir más lejos, el dengue en Isla de Pascua”.

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José Villarroel, master en Salud Pública

Chile, comparado con Brasil y otras regiones del mundo, está atrasado en la incorporación de SIG a la salud. Sin embargo, se comienzan a dar los primeros pasos.

Avances locales

Según fuentes del Ministerio de Salud, los objetivos para este periodo son elaborar un diseño conceptual de un Sistema de Información Territorial (SIT) y los metadatos para su implementación, estableciendo sus relaciones con los sistemas de información de salud.

Asimismo, se busca adecuar la generación de información y estadísticas de salud mediante la adaptación del sistema de captura del dato con referencia a la unidad geográfica menor de pertenencia.

También se ha planteado coordinar acciones con diversos sectores del Estado (Mideplan, Ministerio de Vivienda y Urbanismo e Instituto Nacional de Estadística) con el fin de revisar las experiencias y avances en el tema de estos organismos. Todo con propósito de compartir información y apoyar su gestión.

Otra tarea del ministerio consiste en elaborar una página web con estadísticas e información de salud georreferenciadas.

Pero eso no es todo. Para hacer factible estos objetivos, ya se cuenta con algunas herramientas.

El ministerio tiene la posibilidad de utilizar el SIG-EPI, desarrollado por Esri (empresa norteamericana más grande en materia de SIG) para la Organización Panamericana de la Salud, OPS.

Comenta José Villarroel que el beneficio de ocuparlo consiste esencialmente en que su licencia es de un ínfimo costo (200 dólares); se baja por la red, y una vez adquirida la autorización para su uso, se puede distribuir gratuitamente por toda la institución. Ya existe algo a favor: Epidemiología del Minsal capacitó a todos los epidemiólogos de las Seremis en el uso de esta herramienta en el segundo semestre del año pasado.

También hay otras experiencias. Por ejemplo, en la Región Metropolitana se ha trabajado en la localización de todos los establecimientos de asistencia primaria, lo que permitió priorizar las inversiones para localizar los nuevos establecimientos, ya que fue posible conocer las brechas espaciales existentes en la oferta pública.En tanto, en la V Región, se trabaja con el Mal de Chagas, mediante el uso de tecnología como son los GPS hace más de cinco años.

En síntesis, las tareas que se ha propuesto el Minsal para este año son las siguientes: dar a conocer y difundir estas experiencias; normar sobre el uso del SIG en Salud a nivel de Seremis; facilitar los contactos con las instituciones con más experiencia para una retroalimentación de información territorial, y financiar propuestas relacionadas con el uso de SIG, previo estudio de prioridades y potenciales usuarios.

Comenta el académico que Chile tiene que considerar las ventajas que trae el uso SIG en la salud. Por ejemplo, permite la espacialización y análisis geoestadístico de variables múltiples que influyen en la salud pública, que van desde la cobertura de agua potable hasta las posibilidades de pronosticar un evento, como derrumbes.

Fuente:

Especiales – El Mercurio

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