Segregación SocioEspacial en Chile; Estudio de un caso en la comuna de San Pedro de la Paz, Chile

En este trabajo, se analiza el concepto de segregación socioespacial aplicado en estudios de ciudades chilenas y latinoamericanas. Sobre la base de la revisión bibliográfica se define la segregación socioespacial como un fenómeno relacionado con las transformaciones estructurales de la organización social y urbana ocurrida en los países latinoamericanos en las últimas décadas. Con el objetivo de operacionalizar el concepto, se comparan los principales aspectos de la revisión bibliográfica con el proceso de desarrollo urbano de la comuna de San Pedro de La Paz, en la región del Biobío. Se describen las principales características del desarrollo urbano de esta comuna y la configuración socioespacial resultante.


Los antecedentes, preliminares, indican la existencia de zonas urbanas claramente diferenciadas en San Pedro de La Paz, tanto desde un punto de vista morfológico, económico y social, como también la importancia que ha adquirido en los últimos años este centro urbano en términos de la localización y desarrollo de proyectos inmobiliarios, equipamientos y servicios. Los resultados sugieren que existe una ocupación desigual del espacio urbano y áreas preferenciales de desarrollo. Se observa un crecimiento importante de proyectos sociales para grupos de ingresos medios y bajos, ubicados en los sectores de Michaihue y Boca Sur, y de otros proyectos inmobiliarios para gupos de ingresos medios-altos y altos, en sectores ribereños de las lagunas Grande y Chica de San Pedro de La Paz. En la génesis y evolución de este importante y explosivo desarrollo urbano, se encuentra la acción del Estado como gestor de proyectos de viviendas sociales y la oferta privada de exclusivos condominios.

I) Introducción

El tema de esta investigación está directamente vinculado con los cambios en los patrones de crecimiento urbano, los cuales deben ser intrepretados en un contexto más global caracterizado por los cambios estructurales en el ámbito político, económico y social. Entre estos últimos procesos, se encuentran: a) La globalización de mercados, que ha llevado a una configuración de la ciudad a partir de empresas en red; b) La flexibilización de los mercados de trabajo, aspecto vinculado a un incremento de la polarización social o al distanciamiento social entre grupos ricos y pobres; c) La disminución del rol del Estado en la gestión pública y; d) El aumento de la acción de los privados como promotores del desarrollo urbano y territorial. Estos procesos, indudablemente, han influido en un nuevo ordenamiento y asignación del espacio urbano, cuyo hito principal, en Chile, fue la liberalización de los mercados de suelo el año 1979. A través de esta política se reconocía que: el suelo urbano no es un recurso escaso; los mercados son los mejores asignadores de tierra entre diferentes usos del suelo y el uso del suelo debe regirse por disposiciones flexibles, definidas por la ley de oferta y demanda. La puesta en marcha de esta Ley originó nuevas formas residenciales edificadas, gestionadas y localizadas bajo los parámetros de las empresas inmobiliarias y, en algunos casos, por las preferencias de los consumidores. Estas nuevas formas de urbanización provocaron cambios en los patrones tradicionales de segregación socioespacial a diferentes escalas, aspecto que se materializó en la construcción de proyectos habitacionales destinados a grupos sociales altos y medios, ubicados en la periferia de muchas ciudades chilenas. Por otra parte, la ubicación y edificación de viviendas para grupos de bajos ingresos ha dependido, principalmente, de las disponibilidades de suelo urbano y de su costo, sin una mayor participación de los consumidores en las decisiones finales de localización. En otras palabras, no han existido opciones para los grupos más desposeídos y, generalmente, han ocupado sectores urbanos periféricos con problemas de accesibilidad, equipamientos y riesgos naturales. Lo anterior, permite visualizar, en muchos casos, ciudades fragmentadas espacial y socialmente, con verdaderos muros físicos o sociales que impiden o limitan al máximo la interacción e integración social.

II) Objetivos

El objetivo de esta investigación es la revisión bibliográfica del concepto, formas de medición y alcances empíricos del fenómeno de segregación socioespacial en Chile y ciudades latinoamericanas. Un segundo aspecto considerado, es el análisis del fenómeno de segregación socioespacial en la comuna de San Pedro de la Paz, en la región del Biobío.

III) Metodología

Una primera aproximación al objeto de estudio (comuna de San Pedro de la Paz), se realiza mediante dos procedimientos: 1° se revisa datos censales de la comuna a través de fuentes de datos secundarios (Atlas Social y Ambiental del Gran Concepción) y 2° observación en terreno de sectores de la comuna que presentan mayores índices de proyectos construidos y en construcción en los últimos años. La observación se realiza de acuerdo a una pauta elaborada con anterioridad y el apoyo de fotografías tomadas en terreno.
Los resultados obtenidos hasta el momento corresponden a la descripción por sectores de la comuna de acuerdo a los tipos de vivienda, equipamiento y áreas verdes.

IV) La Ciudad: Construcción social en constante transformación

La ciudad es la expresión material de una determinada organización, posee una delimitación territorial donde es posible ver articulaciones, instituciones (familias, centros comerciales, iglesias, etc.). Por otro lado lo urbano corresponde al uso que los habitantes hacen de estos elementos, a la vida al interior de las ciudades y que, al mismo tiempo, la trasciende (Delgado Ruiz, 2002).

Cuando un grupo social alcanza niveles de producción que están por sobre los requerimientos de la subsistencia cotidiana comienza a organizar un sistema de distribución del excedente, este sistema supone la conformación de una organización social diferente a la anterior. Desde esta perspectiva la ciudad, en tanto expresión espacial de una determinada organización social, sería una estructura que otorga la posibilidad de funcionamiento a la configuración de una determinada relación del ser humano con su entorno. Teniendo en cuenta que esta relación tiende a ser conflictiva y cambiante, cabría otorgarle a las ciudades un papel en constante transformación, siendo esta característica esencial para lograr una cierta simetría entre las transformaciones sociales y el escenario de asentamiento humano.

Si bien los avances en la estructura tecno-social y el consiguiente desarrollo industrial se encuentran ligados a la conformación y transformación de la organización socioespacial, no se debe perder de vista el proceso social a través del cual la humanidad se apropia del espacio y del tiempo y configura una nueva formación social, formación a la que se oponen constantemente nuevos intereses sociales en pugna (Castells, 1986). Por lo tanto, las transformaciones que experimentan las ciudades y los fenómenos sociales que estas mutaciones suponen se deben entender como la expresión de las relaciones que la sociedad establece con su entorno, sin dejar de atender la lucha de intereses que esto implica la mayoría de las veces.

4.1) Las ciudades de América Latina

Las ciudades latinoamericanas, luego de la colonia, se han constituido y desarrollado bajo el signo de la dependencia (Castells, 1986).

Autores como Sassen (1991), Mollenkopf y Castells (1991) consideran que las transformaciones en la estructura del trabajo (paso de un modelo de producción fordista a un modelo posfordista) ha implicado un incremento de la polarización social. La expresión de esta polarización ha supuesto el surgimiento de una sociedad dual, situación que ha significado la aparición de nuevos usos y prácticas en la ciudad y, por lo tanto, la configuración de un nuevo orden socio-espacial. Este nuevo orden se caracterizaría por: una intensificación de la segregación residencial y un acceso segmentado al mercado de trabajo y a los servicios urbanos básicos. Ahora bien, el análisis de la ciudad dual ha sido reemplazado por la noción de ciudad fracturada o cuarteada, una ciudad conformada por recortes, ciudad constituida por partes disímiles separadas por fronteras físicas y simbólicas. De acuerdo a Marcusse en este proceso los intereses de agentes privados juegan un rol crucial, frente a los cuales existiría una sumisión de la iniciativa publica. Lo anterior, se ha traducido en políticas urbanas especulativas y en la dejación de áreas degradadas hasta su eventual cambio de uso. Para este autor, un resultado de este proceso sería la conformación de una ciudad muy segregada socialmente, que crea y recrea identidades propias para cada zona o barrio, con claros distanciamientos físicos y sociales entre sus habitantes y, en general, diferentes opciones y posibilidades para la vida urbana.

4.2) Segregación socioespacial

Segregación social: existencia de diferencias o desigualdades dentro de un grupo o colectivo y separación, de los sujetos que lo componen, en categorías con cierto grado de valor jerárquico o valorativo (Rodríguez, 2001).

La segregación residencial se manifiesta cuando residentes de distintas zonas de una misma localidad presentan características contrastantes. Este fenómeno puede ser visto de variadas ópticas, dependiendo del atributo social que se considere como elemento diferenciador (étnico, religioso, socioeconómico, etc.) (Rodríguez, 2001). Para Kaztman (2001) es el proceso por el cual la población de las ciudades se va localizando en espacios de composición social homogénea. A su vez, Sabatini (1999) identifica tres dimensiones de la segregación residencial: a) Tendencia de algunos grupos a concentrarse en algunas áreas específicas; b) Conformación de áreas socialmente homogéneas y ausencia de interacción en espacios comunes y; c) La percepción subjetiva que las personas tienen de su condición de segregación.

Sabatini (1999, 2001) y Rodríguez (2001) han puesto el acento en la importancia que tiene el atributo considerado para establecer la existencia o no de distanciamiento ente grupos y la necesidad de definir la segregación en relación con una determinada escala de análisis o unidad de referencia territorial. De este modo, señalan que “Al variar el área de análisis se están midiendo fenómenos distintos, de la misma forma como ocurre al cambiar el lente de aumento de un microscopio. La segregación en una misma ciudad puede ser intensa en una gran escala espacial, y débil en una escala espacial pequeña” (Sabatini, Cáceres y Cerda, 2001).

3.3) Segregación socioespacial en ciudades chilenas

Para Sabatini (2000) la segregación de gran escala ha sido uno de los sellos característicos de la ciudad de Santiago después de la Segunda Guerra Mundial. Las familias de altos ingresos han tendido a localizarse en los distritos y municipios del área oriente de la ciudad, mientras que las familias de menores recursos, han formado grandes aglomeraciones de pobreza, especialmente, en el sur y el poniente de Santiago. La reforma de los mercados de suelo y la promoción inmobiliaria, serían los principales factores de la tendencia de reducción de la escala geográfica de la segregación residencial en Santiago, proceso observado desde hace unas dos décadas atrás. Es importante señalar que, desde fines de los años 70, algunos cambios están operando sobre el patrón tradicional de la segregación residencial en Santiago, entre los cuales podemos mencionar: a) La interrupción del patrón de crecimiento urbano concentrado, de grupos de altos ingresos, en el barrio alto a través de las parcelas de agrado y la construcción de grandes proyectos residenciales en municipios localizados fuera del área oriente, como Huechuraba, Peñalolén y Pudahuel; b) El desarrollo de nuevas zonas residenciales, para familias de ingresos medios, en áreas urbanas tradicionalmente populares y; c) La descentralización de la estructura urbana de Santiago en favor de una serie de subcentros asociados a shopping centers y malls y las nuevas áreas industriales surgidas en la zona norte.

En general, el proceso de segregación residencial a gran escala impone fuertes costos económicos y sociales, como tiempos de viajes más largos y más caros, reduce las oportunidades de contacto entre los habitantes y aumentan los problemas de desintegración social, incluyendo el crimen y el denominado enrejamiento en exclusivos condominios, como también los problemas de congestión y contaminación del aire. Por otra parte, se puede afirmar que, a través de los programas de vivienda social, el Estado ha contribuido, históricamente, a la segregación de gran escala en Santiago. De este modo, con el objetivo de rebajar costos unitarios en sus programas, las viviendas sociales han sido localizadas donde hay terrenos de menor costo, localizados, generalmente, en zonas urbanas adyacentes o próximas a sectores donde ya residían otros grupos sociales de ingresos bajos (Sabatini, 2000). Sin embargo, para Rodríguez y Sugranyes (2004), la política de vivienda en Chile es considerada un éxito, al punto que muchos gobiernos de América Latina están imitando el modelo del subsidio habitacional. Por su parte, Segura (2003) señala que la segregación socioespacial comienza con la exclusión de los pobres en barrios de pobreza, de tal manera que cuando la concentración de la pobreza o la discriminación es alta, surgen y se agudizan los problemas de desintegración social. Asimismo, las erradicaciones han reforzado la exclusión de los habitantes de los asentamientos respecto a la estructura urbana general de la ciudad, sobre todo si consideramos que la exclusión de los pobres viene dada por el debilitamiento de los vínculos que unen al individuo con la sociedad. Para Tironi (2004) la pobreza transforma su hábitat o entorno urbano, pasando desde la población y el campamento a la villa. En este sentido, el autor identifica tres tendencias: a) La concentración de los pobres y sus barrios; b) La densificación y; c) La localización periférica de la pobreza. De acuerdo a este enfoque, estas tendencias han contribuido al proceso de segregación socioespacial de la ciudad de Santiago, con efectos negativos sobre el uso del suelo y la integración de estos barrios a la vida urbana de la ciudad.

Respecto de las formas de medición de la segregación socioespacial, Martori y Cañas (2004) presentan una clasificación de indicadores cuantitativos que pueden ser utilizados para formalizar y operacionalizar dicho concepto. Estos indicadores, utilizados en algunos estudios, son los siguientes: a) Índice de igualdad, que mide la igualdad en la distribución de uno o más grupos en las unidades espaciales en que pueda dividirse el territorio analizado; b) Índice de segregación de Duncan (1955); c) Índice de disimilitud de Duncan (1955); c) Índice de desigualdad corregido por el método de frontera (Morrel, 1995); d) Índice de desigualdad corregido por la longitud de la frontera (Wong, 1999); e) Índice de desigualdad corregido por la forma; f) Índice de exposición o interacción; g) Índice de aislamiento; h) Índice de exposición; i) Índice de concentración o índice Delta (Duncan, 1961). En general, estos indicadores no consideran la dimensión subjetiva que las personas tiene de su propia condición de segregación, como tampoco los diferentes intereses sociales y económicos que están en juego al momento de decidir sobre la localización de un determinado proyecto inmobiliario.

4.4) La segregación socioespacial en San Pedro de la Paz

El año 1995 se crea la comuna de San Pedro de La Paz, que formaba parte, hasta esa fecha, de la comuna de Concepción. Se trata de una zona urbana eminentemente residencial que, entre los Censos de Población de 1992 y 2002, experimentó una de las más altas tasas de variación intercensal de población de las comunas del área Metropolitana de Concepción (18,4%), siendo superada solamente por la comuna de Chiguayante (42, 7%). Se puede afirmar que San Pedro de La Paz se ha transformado, en los últimos años, en una zona urbana de desarrollo prioritario en el área Metropolitana de Concepción, incrementando notablemente su superficie urbana y siendo un foco de atracción para la localización de proyectos inmobiliarios. Lo anterior, también ha significado una importante movilidad de población joven hacia la comuna y una constante oferta y promoción de viviendas para diferentes grupos sociales. Buenos ejemplos son los proyectos de viviendas sociales en los sectores de Boca Sur-Michaihue y los condominios para grupos de ingresos medios y altos en sectores ribereños de los principales cuerpos lacustres de la comuna. A través de la acción del Estado y del mercado inmobiliario, se han configurado, espacialmente, sectores y barrios claramente diferenciables, con diferentes jerarquías sociales y grados de conectividad, equipamientos y servicios. En este contexto, el borde costero comunal, humedales y bosques nativos, no han estado ajenos a las presiones de este importante y complejo proceso de desarrollo urbano.

En Boca Sur, barrio tradicional y popular ubicado en el borde costero de la comuna, es posible observar una gran diversidad en la morfología urbana, con antiguas parcelas de uso agrícola y sectores urbanos aledaños con viviendas sociales en diferentes etapas de consolidación (Figuras 1 y 2). Esta zona urbana se ha estructurado entre el río Biobío por el norte, la autopista Concepción-Coronel por el sur y el borde costero litoral por el poniente. Desde un punto de vista social, es un área bastante homogénea, cuyo poblamiento se remonta a la década del 60. Gran parte de la población de Boca Sur tiene su origen en la erradicación de antiguos campamentos de la comuna de Concepción.

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Figuras 1 y 2. Viviendas sociales Boca Sur, comuna San Pedro de La Paz

Cabe destacar que el sector urbano más consolidado de Boca Sur presenta una amplia gama de servicios y equipamientos a escala local, con pequeños almacenes de abastecimiento familiar, terminales de microbuses, equipamiento de salud y educacional. Asimismo, posee vías que lo unen a Concepción, Coronel y al resto del territorio comunal. Sin embargo, en otras áreas más recientes se observan notorias deficiencias de infraestructura vial, equipamientos y servicios. Una característica común en Boca Sur, es la falta de conectividad entre sus diferentes barrios y/o subsectores, aspecto indicativo de las falencias en los procesos de planificación local implementados en la comuna. Otra área con una dinámica urbana interesante es Michaihue, localizada inmediatamente al sur de Boca Sur. Este sector se ha poblado intensamente en los últimos 5 años, principalmente con proyectos inmobiliarios para grupos sociales de ingresos medios y bajos, provenientes de diferentes comunas del área Metropolitana de Concepción y de la región del Biobío. En esta zona es posible observar importantes cambios de uso del suelo, con la liberación de tierras de uso forestal para proyectos inmobiliarios de viviendas sociales y, en otros casos, condominios para grupos de ingresos medios. Un aspecto interesante de mencionar es el relativo acercamiento de nuevos complejos habitacionales a zonas urbanas de antigua consolidación, con diferentes perfiles económicos y socioculturales (Figuras 3 y 4). Lo anterior, estaría indicando que el proceso de segregación socioespacial dentro de la comuna y, especialmente, en el área de Boca Sur y Michaihue, paulatinamente parece ceder en intensidad, dando paso a una mayor integración de barrios y personas. Esta hipótesis se pretende demostrar con el desarrollo de esta investigación.

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Figuras 3 y 4. Desarrollos inmobiliarios sector Michaihue, comuna San Pedro de La Paz

En San Pedro de La Paz, también es posible identificar otra zona con una dinámica urbana interesante. Se trata de sectores ribereños a los principales cuerpos lacustres de la comuna, áreas en las cuales se han materializado importantes proyectos inmobiliarios para grupos de ingresos medios y medios-altos, destacando los proyectos Andalué y El Venado (Figura 5). Son barrios exclusivos en los cuales se ha producido el denominado proceso de privatización del espacio urbano. Poseen excelente equipamiento y accesibilidad, como también un entorno natural de primer nivel que potencia su rol como núcleo receptor de consumidores urbanos de renta y status social elevado. Al parecer, el concepto de segregación socioespacial cobra nuevos bríos en esta parte del territorio comunal, con una exclusiva concentración de condominios y habitantes de similar condición social, junto con un notorio distanciamiento físico de los barrios y/o sectores urbanos más desposeídos de la comuna. En este sentido, parece ser clara la tendencia al aislamiento y exclusión social por parte de estos grupos que, en definitiva, se han transformado en los motores de la producción del espacio urbano en San Pedro de La Paz.

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Figura 5. Proyecto inmobiliario El Venado, comuna San Pedro de La Paz

V) Conclusiones

La comuna de San Pedro de La Paz, históricamente, ha tenido un rol residencial y un entorno natural que han actuado como factores de atracción para la localización de población de grupos sociales bajos, medios y medios altos. Al parecer, la búsqueda de status y la gestión inmobiliaria privada han impulsado importantes proyectos urbanos en sectores periféricos de la comuna, observándose un proceso de suburbanización que ha alcanzado las partes más altas de los cerros, bordes de lagos y humedales. Buenos ejemplos son los proyectos Idahue y Andalué y, en un futuro cercano, el proyecto inmobiliario El Venado. En este sentido, este proyecto inmobiliario se asemeja al estilo de vida americano y el sueño de la casa con jardín, alejada de la contaminación y el ruido de la ciudad (Ducci, 2000: 8), junto con la búsqueda de seguridad, pretensiones que se encuentran ligadas, en parte a los cambios en las pautas de consumo que supone el proceso de globalización. Otro importante factor de desarrollo urbano, ha sido la construcción de viviendas sociales, principalmente en los distritos Boca Sur y Lomas Coloradas, junto a un aumento significativo de su población.

En el desarrollo urbano de San Pedro de La Paz, dos aspectos son importantes de destacar: i) La construcción de la Villa San Pedro en los años 60, quizás uno de los proyectos inmobiliarios mejor logrados en la Región del Biobío en esa época, para sectores medios bajos y; ii) El crecimiento de Boca Sur, expresión de las políticas habitacionales de los años 80 para grupos sociales de bajos ingresos que fueron erradicados de la ciudad de Concepción. En este último caso, se trataba de población que ocupaba espacios urbanos relativamente centrales de la ciudad de Concepción.

Es posible observar, en la comuna de San Pedro de la Paz, la presencia de un importante dinamismo inmobiliario destinado a grupos socioeconómicos bajos, medios y medios altos en esta oferta inmobiliaria se identifica la acción de privados enfocados a importantes proyectos habitacionales y la gestión del Estado en materia de vivienda social. La confluencia, dentro de la comuna, de importantes construcciones inmobiliarias destinadas a diferentes grupos socioeconómicos supone una reducción en la escala de segregación si se considera como unidad de referencia al Área Metropolitana de Concepción, ya que dentro de la misma comuna se localizan diversos grupos socioeconómicos. Esta situación cambia si se considera como unidad espacial de referencia solo la comuna de San Pedro ya que dentro de ella se distingue una cara diferenciación de los proyectos habitacionales, dirigidos a distintos grupos, los que se localizan en áreas delimitadas y diferenciadas como es el caso de Andalué que representa un sector exclusivo y de acceso limitado.

San Pedro de la Paz sigue la tendencia de otras ciudades latinoamericanas como la capital chilena, en cuanto a las tipologías de viviendas más comunes, como los condominios, llevados a cabo por agentes privados y vivienda social, dirigida por el Estado. En el último caso, los autores revisados afirmaban la poca integralidad de este proyecto social, puesto que además de no considerar la calidad de vida y el mejor acceso a la educación y el mercado de trabajo, la población es asentada en la periferia mal equipada y con carencia de espacios naturales y de recreación, lo cual se corroboró con la observación, pues algunos edificios evidenciaban la ausencia de áreas verdes y equipamientos como multicanchas, además de juegos infantiles que contribuyen a aumentar la calidad de vida de la población. Esta situación se ha dado en parte, por la Ley de liberalización del uso del suelo (1979) y la reducción del Estado que ha dejado amplios márgenes de acción a los privados.

La información recopilada mediante la revisión bibliográfica pretende aportar al estudio referente al tema de segregación socioespacial, particularmente desde el punto de vista de la sociología que enfatiza en los efectos que este fenómeno tiene sobre la sociedad y su entorno, y la interacción entre sujetos de disímiles clases sociales.

VI) Referencias Bibliográficas

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Fuente:

Claudia ValenzuelaMarcela SalgadoGerardo Azócar – Escuela de Sociología Universidad de Concepción, Chile

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