Proyecto Latitud Sur (Chile)

Origen del Proyecto

El proyecto Latitud Sur no es una idea nueva. Esta propuesta resulta de un análisis profundo realizado en el IGM, el año 2005, en el que se revisó la misión legal de este en cuanto a proveer de una base cartográfica oficial al país; y la condición de la base 1:50.000 con que se cuenta actualmente, que según distintos documentos recibidos por el Instituto, no satisface los requerimientos de información geoespacial actual del Estado ni de sus Fuerzas Armadas.

La situación era complicada ya que ese año 2005, casi se había completado la cubierta cartográfica digital 1:50.000, luego de más de 25 años de trabajo y, sin embargo, entonces ya era evidente que esta cubierta era insuficiente para las necesidades nacionales. Esta condición resulta comprensible si consideramos que la actual cubierta digital 1:50.000 se generó con otra tecnología distinta a los recursos actuales (sin uso de GPS) y con un concepto de hoja en lugar de capas continuas de información. Derivado de lo anterior, y considerando además el cambio de siglo, y la realización del próximo Censo Nacional en el año 2012, se concluyó que se requería un trabajo más ambicioso que simplemente iniciar la actualización de la cubierta existente, tarea que mantendría los mismos problemas de falta de detalle y precisión reclamados por los usuarios de la cartografía regular.

Así, el Departamento de Proyectos del IGM, con la finalidad de resolver de raíz los problemas que presenta la base cartográfica nacional, propuso la iniciativa de un proyecto para la creación de una nueva cubierta nacional 1:25.000, que consiguiera solucionar los aspectos mencionados.


El proyecto y su metodología de ejecución

El proyecto en su concepción es simple. Se trata de obtener tres conjuntos de datos de todo el país, que sean utilizables en forma independiente, y que, procesados en forma adecuada por el IGM, le permitan generar una nueva cubierta de cartografía digital 1:25.000 del territorio.

De este modo se definieron los siguientes 3 sets de datos o insumos básicos del territorio nacional para el proyecto:

Un set de imágenes de satélite de todo Chile, nuevas y de alta resolución (imágenes pancromáticas de 1m/píxel del territorio nacional).

La densificación de la red geodésica nacional desde los 650 puntos precisos actuales, hasta llegar a 1000 puntos monumentados y distribuidos, especialmente en el sur del país.

Un modelo digital del terreno (MDT) de todo el país, de una densidad de 1 punto cada 10 m o menos, y similar o superior en precisión.

Cuando hablamos de “datos utilizables en forma independiente”, queremos decir que estos sets no solo sean utilizables por el IGM para ejecutar el proyecto indicado, sino por ejemplo, que las imágenes que se adquieran, le sirvan directamente además a la ONEMI, al INE o al SII, y en el caso del MDT, que estos datos sean utilizables también por SERGANEOMIN o el MINVU, o cualquier otro organismo fiscal que los requiera.

El valor de estos sets de datos fue obtenido de proveedores locales e internacionales, considerando la superficie de todo el país (756.000 km2, aproximadamente) a fin de lograr mejores precios y su costo total, según los presupuestos recibidos, conforma el 63% del valor del proyecto (15,8 millones de dólares, de un total de 24,3 millones).

Los datos, por la extensión y forma de nuestro país, deberán ser capturados en forma gradual, dando prioridades a las distintas regiones según la época del año, necesidades y urgencias de cada caso. Por el tamaño del Instituto, organismo ejecutor del proyecto, el plazo de su ejecución se estimó en seis años, sin embargo ello podría ser reducido hasta cinco años, si se externalizan algunas tareas. Los proveedores de los datos indicados serán seleccionados a través de licitación pública, teniendo prioridad el SAF, en el caso de las imágenes.

La metodología

Una vez logrados los datos indicados (para una región por ejemplo), con el fin de ahorrar tiempo y recursos, el proyecto considera utilizar un procesamiento más moderno que la restitución fotogramétrica tradicional. Así las imágenes serán unidas para conformar un mosaico que será georreferenciado mediante la red geodésica nacional de la zona, iniciándose la restitución digital del área; el relieve por su parte, será obtenido en forma automática desde el MDT, apresurando así la obtención de los mapas. Las capas de topónimos, límites administrativos y otra información, que no se obtiene directamente de la imagen, serán obtenidos de la cubierta 1:50.000, densificando los datos conforme a la nueva escala.

Es importante destacar que la restitución de elementos del terreno es el aspecto más complejo y demoroso del proceso de gabinete, en atención a que la nueva cubierta 1:25.000 considera más de 300 elementos del terreno a restituir, lo que lo hace un producto más rico en información, pero más difícil de obtener.

El producto final

El resultado final del proyecto es un mosaico de cartografía digital de 5.500 hojas topográficas de todo el territorio (recordemos que la base actual es de 1.500 hojas), que además de su información más detallada y precisa del terreno, tendrá dos capas adicionales formadas por la imagen del área y el modelo digital del terreno (MDT), lo que junto a una mayor precisión (esta escala considera una precisión mínima de 10 m) entregará una información de mayor riqueza de los elementos y sus atributos, conformando así una base completa y actualizada del país, cuyo empleo debiera ser accesible para cualquier organismo del Estado. La extracción de información desde la base cartográfica podrá ser por comuna, provincia, región o cualquier polígono de interés, siendo la hoja solo una unidad de trabajo y medición de avance.

Como se señaló, el trabajo será realizado por regiones según las prioridades del país. En su primera etapa, el proyecto considera el levantamiento cartográfico desde la I hasta la IV regiones (incluyendo la XV).

Los costos del proyecto y su recuperación por parte del Estado

El proyecto tiene un costo de 24,28 millones de dólares, de los cuales, su componente más caro es la data necesaria para generar la cubierta. Otro aspecto que encarece el trabajo del IGM es el proceso llamado “clasificación de terreno”. Ello no puede ser obviado, debido a la compleja forma y relieve de nuestro país, con un 70% de terreno montañoso de difícil acceso, y de poca conectividad geográfica en el sur, lo que encarece y dificulta las campañas de apoyo en terreno.

La forma de recuperación de esta inversión por parte del Estado es a través de la disponibilidad altamente subvencionada de esta información por parte de cualquier organismo fiscal que la requiera; lo mismo ocurre con los tres sets de datos ya mencionados, cuyo uso debe permitir una mejoría en la velocidad y eficiencia de las respuestas hacia los usuarios y organismos demandantes por parte de quienes los administren, por ejemplo: INE, SII, ONEMI, CIREN, Ministerio del Interior y muchos otros.

Cabe mencionar que el financiamiento solicitado ha sido propuesto a entidades comerciales como el BancoEstado y otros privados de los que no ha sido posible encontrar respuestas positivas u organismos que estén dispuestos a realizar esta inversión, probablemente por lo riesgoso del mercado de la información digital.

Existencia de otros organismos estatales, privados o académicos que pudieran realizar el proyecto en forma más eficiente que el IGM

Es difícil que un proyecto de esta naturaleza pueda ser ejecutado por otro organismo dentro de este presupuesto y plazo. Las ventajas del IGM para esta actividad se basan en su respaldo legal, en su profundo conocimiento de la geodesia y cómo el concepto de sistema de georreferenciación mundial único, ha sido implementado en nuestro país a través de la red SIRGAS-Chile, ello sumado a su histórico conocimiento del proceso de elaboración de mapas nacionales. Otro aspecto importante es que el IGM es un organismo estable, permanente y visible del Estado, especializado en esta materia, que cuenta con el respaldo legal y administrativo para llevar a cabo el proyecto y que mantiene además estrechas relaciones con organismos paralelos y complementarios como son el SHOA y el SAF, aspecto que le permite negociar con seriedad y ventaja para lograr un mejor resultado, sin el peso de obtener utilidades. Un ejemplo de la capacidad negociadora del IGM es el costo obtenido para los set de datos del país, cuyos montos son difíciles de acceder para organismos diferentes a una agencia cartográfica nacional. Por último, debe considerarse también que estas materias de información geográfica son sensibles para el Estado, porque involucran su delimitación fronteriza, y no deben ser improvisadas ni confiadas a organismos con otros intereses distintos al bienestar y la seguridad del país.

El terremoto del 27 de febrero de 2010 y sus efectos en la cartografía

El sismo 8.8 grados que afectó al país el 27 de febrero de 2010 tuvo efectos severos sobre unos 100 puntos de la red geodésica nacional SIRGAS-CHILE, perdiendo estos su precisión. Como resultado, la mayoría de ellos deberán ser remedidos y otros reconstruidos para corregir su desplazamiento que produjo una pérdida considerable de la precisión de la red en las zonas afectadas. Como se ha señalado, la red geodésica nacional SIRGAS-CHILE está compuesta de unos 650 puntos de coordenadas precisas y es utilizada para apoyar y georreferenciar la cartografía y los levantamientos locales para cartas y planos utilizados por organismos públicos y privados en sus proyectos de ingeniería y planificación.

La solución de este problema será la remedición y reconstrucción de los puntos afectados, siendo esto posible sin requerir aportes adicionales, con la ejecución del proyecto.

De no resultar el proyecto, este trabajo se ha estimado que tendría un costo de 750.000 dólares. Al mismo tiempo existen levantamientos y planos regionales que deberán ser replanteados, es decir, se deberá volver a medir los puntos de apoyo de terreno que se emplearon para su elaboración. Por lo tanto, el terremoto y sus efectos refuerzan la urgente necesidad de llevar a cabo el proyecto Latitud Sur, cuya ejecución resuelve este tipo de problemas.

Estado del proyecto al 20 de mayo de 2010

El proyecto Latitud Sur fue presentado por el Ejército como proyecto conjunto de las Fuerzas Armadas al Área de Evaluación de Proyectos (AEP) del Ministerio de Defensa en junio del año 2009, organismo que solicitó algunas modificaciones, las que una vez realizadas permitieron su aprobación final en diciembre de 2009, en esa fecha fue remitido al Consudena en espera de obtener su financiamiento.

Palabras finales

El Estado requiere de una base cartográfica nacional oficial, que permita alimentar los sistemas de información geográficos (SIG) de los distintos ministerios, encargados de satisfacer las necesidades de este tipo de información de las personas y organismos públicos o privados. Sin embargo, en Chile, la actual base cartográfica oficial disponible 1:50.000, está desactualizada y carece del detalle y precisión suficiente para alimentarlos, por lo que en su reemplazo se están empleando cubiertas sin estandarización y con información de origen y precisión desconocidos, lo que hace difícil su integración a una base nacional y que podría llevar a error en su contenido, en especial en temas sensibles como límites y topónimos.

En nuestro país, la información geográfica oficial es elaborada por varios organismos especializados. Así, la cartografía terrestre es generada por el IGM, la aeronáutica por el SAF y la náutica y de borde costero por el SHOA, que son los servicios cartográficos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, respectivamente, quienes elaboran las cubiertas regulares del país en escalas 1:500.000, 1:250.000 y 1:50.000. Complementan esta información, la traza limítrofe de esta cartografía, que es revisada y autorizada por la Dirección de Fronteras y Límites del Estado (DIFROL) dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, y el marco o red geodésica del país (SIRGAS-Chile), proporcionado por el IGM.

Estas cubiertas comprenden todo el territorio nacional y conforman la base cartográfica oficial del Estado, la que, por su trascendencia y sensibilidad, es asignada a los organismos indicados a través de la ley 16.771. Estos tres organismos son coordinados y fiscalizados en esta tarea por el Jefe del Estado Mayor Conjunto.

La cartografía de escala más grande, o sea mayor de 1:20.000 (de uso más local) no es regular, o sea, no cubre todo el territorio nacional, y emplea como base la cartografía oficial ya señalada. Esta información considera áreas temáticas más específicas y es elaborada por ministerios, regiones, comunas y comunidades científicas y académicas.

Por su parte, la empresa privada también genera cubiertas locales de escala grande y de uso específico de áreas temáticas como son: cartografía agrícola, minera, caminera, turística, forestal, ambiental, etc. Toda esta información conforma un mapa maestro conocido como base cartográfica nacional.

La ejecución del proyecto Latitud Sur permitirá al país contar con una plataforma geográfica o cartográfica nueva, estructurada, georreferenciada a un sistema mundial, que facilite la integración de otros mapas y su utilización, de mayor detalle y precisión que la actual, además de lograr la actualización de la antigua.

Esta tarea no es posible llevarla a cabo sin un financiamiento estatal, tal como se hizo 25 años atrás con la base actual (proyecto GEOTEC del Ministerio de Defensa). Esta base está formada por los datos fundamentales del terreno, siendo estos (relieve, hidrografía, red caminera y planimetría) los únicos capturados directamente del suelo. Es por ello que este levantamiento es el más completo y detallado del país, y su precisión es obtenida a través de la red geodésica nacional SIRGAS-CHILE. Esta comunión entre red y base cartográfica es la componente que da robustez al sistema completo, permitiendo incorporar nuevos mapas en forma directa gracias a su sistema de georreferenciación único y homólogo con el resto del mundo.

Como se indicó, esta base le entrega precisión (o imprecisión, si está incorrecta) a toda la cartografía que se integra a ella. Una base imprecisa transmite su error a todos los otros mapas que se le incorporen y es por ello que tiene gran importancia la adecuada implementación y difusión de la base nacional.

La base existente actualmente fue elaborada hace más de 20 años con otra tecnología, cuando no existía un sistema de georreferencia mundial (WGS-84) provisto por receptores GPS, y utilizando como base de datos hojas en lugar de cubiertas continúas de información.

Hoy, además de existir estas nuevas herramientas para obtener una plataforma geográfica nacional estándar, homóloga, precisa y actualizada, es posible, y ya ha sido propuesto en Chile, implementar un servidor web conteniendo toda la base cartográfica nacional oficial del Estado, que permita el acceso a ella de cualquier usuario, sea este público o privado, para subir o bajar información geoespacial. Esta característica refuerza la necesidad de mejorar la base existente, a fin de iniciar un uso más intensivo de ella, logrando la participación de todos los organismos públicos en el proceso de completar esta gran base geográfica nacional, condición que no se dará mientras la base presente información antigua o carente de precisión.

Es en este aspecto donde se destaca la importancia de autorizar la ejecución del proyecto Latitud Sur, que al entregar una base cartográfica nacional oficial nueva, permite una interacción fluida entre usuarios y generadores de mapas, lo se traducirá en un mayor conocimiento y participación en las decisiones de gobierno por parte de los distintos órganos del Estado, lográndose con ello una mayor coordinación y coherencia en la planificación y gestión de sus recursos. Por el contrario, la no realización de este proyecto, obligará a realizar más gastos al país, revisando mapas de dudoso origen, contenido y calidad, utilizados por sus propios servicios, rectificando información errónea, ello por el enorme interés y demanda que la información geoespacial está teniendo en nuestro país.

El IGM es un organismo estable, permanente y visible del Estado, cuya misión por ley implica directamente esta tarea, y es por ello que ha hecho esfuerzos por obtener el financiamiento para este proyecto, que mucho más que beneficiar a las Fuerzas Armadas, beneficiará al Estado y en especial al gobierno, si consideramos que “la información geoespacial o geográfica, es la columna vertebral del sistema de información de un Estado moderno”. (20/05/10)

Fuente:

IGM

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