¿Los datos geográficos públicos deben ser gratis o deben venderse?

Este es un tema que ya fue discutido innumerables veces y todavía no existe un consenso formado. Hay quien vea los datos públicos como pagos con el dinero recaudado públicos como pagos con el dinero recaudado de los contribuyentes (personas físicas o jurídicas) y que, por lo tanto, deben estar disponibles de forma gratuita. Por otro lado, los productores de datos alegan que necesitan de la venta de lo datos para continuar produciéndolos.
Para nosotros, lo importante es tener datos públicos de buena calidad. Buena calidad significa datos actuales, con una buena precisión geográfica, en formatos que sean fácilmente utilizables y que atiendan a la demanda de la sociedad.

No nos parece lógico, por ejemplo, invertir en el mapeo de toda la Amazonia en la escala 1:25.000 o mayor, pero por otra parte, no es aceptable que los grandes centros urbanos no tengan una cobertura en esta escala, con la actualización en períodos no superiores a los 10 años.
De forma secundaria, tiene que haber un mínimo de cuidado en la forma en cómo los datos se colocan a disposición, de modo de facilitar su acceso. Existen datos disponibles gratuitamente que necesitan de un esfuerzo enorme para acceder a ellos.

Tenemos ejemplos interesantes de distribución gratuita de datos que dieron retorno financiero a los órganos públicos. El más notable, en este momento, es la distribución gratuita del INPE, de imágenes CBERS, para toda américa latina. Esta decisión le dio una visibilidad mayor a la institución y eso con seguridad se refleja en el momento de analizar las demandas de presupuesto del programa CBERS.

Diferentes órganos públicos mejoraron su desempeño por cuenta del acceso gratuito a imágenes de satélites. Además, estudios preliminares muestran que hubo un fervor en el mercado de geotecnologías debido al acceso grauito a las imágenes CBERS, generando nuevos negocios, principalemente en pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo nos preocupa saber cómo será el acceso de la sociedad a los datos resultantes del proyecto de la ciudad de Sao Paulo, con el costo de 30 millones de reales. Un proyecto de ese porte sólo puede aprobarse cuando exista un proyecto que muestre la forma clara como los productos resultantes se colocarán a disposición a todos los usuarios.

Por otro lado, es un absurdo también el mal uso de la sociedad en relación a los datos geográficos, como por ejemplo, los datos censuales levantados por el Instituto Brasileño de Geografía y estadística (IBGE).
Si por algún motivo este servicio (censo) se atrasa o deja de hacerse, habrá una gritería general, hasta de aquellos que no hacen ningún uso de ellos. Los datos provenientes de diversos censos se obtienen a un costo elevado y deben ser mejor aprovechados por el conjunto de la sociedad, sobre todo por el sector empresarial.

Concluyendo, para no negarnos a dar una opción, creemos que todo dato geográfico producido por un órgano público debe llegar a la sociedad. El costo de que el dato quede restringido al órgano productor es mucho mayor que de colocarlo a disposición gratuitamente.
Siendo así, vamos todos a liberar el acceso a los datos geográficos públicos.

Fuente:

Antonio Machado e Silva – Ingeniero Cartógrafo; Marcus Silva – Ingeniero Cartógrafo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
36 ⁄ 9 =