La invasión de los VANTs

Los vehículos aéreos no tripulados ya son una realidad en el sector de percepción remota

La Tierra ha pasado por muchas cosas en el 2010. En los primeros meses de este año hubo temblores sísmicos y erupciones volcánicas que causaron efectos en la corteza terrestre, cambiando hasta el mapa de algunos países. A fines de enero, un Vehículo No Tripulado con Radar de Apertura Sintética (UAVSAR, sigla en inglés), del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa, capturó una imagen de la ciudad de Puerto Príncipe, en Haití, que tuvo un terremoto de 7 grados de magnitud.

Aeronaves como esta, llamadas Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT, o UAV sigla en inglés), han sido usadas en todo el mundo para la respuesta a desastres naturales, el monitoreo ambiental, los análisis de cultivos y la seguridad pública.

En marzo de este año la Nasa completó exitosamente el primer vuelo científico sobre el Océano Pacífico usando el Global Hawk, un VANT de grandes proporciones que puede volar autónomamente a altitudes superiores a 18 mil metros y por una distancia de más de 20 mil kilómetros. El vuelo fue el primero de los cinco marcados para la misión Global Hawk Pacífico (GloPac), una campaña para la colecta de datos y estudios atmosféricos sobre los océanos Pacífico y Ártico.

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Global Hawk


Pero los VANTs no están presentes solamente en el hemisferio norte. En realidad, ya son una realidad en Latinoamérica desde hace años, siendo usados en varias aplicaciones como por ejemplo, el monitoreo ambiental y el mapeo de cultivos agrícolas.

El primer vuelo autónomo en Brasil fue realizado por el proyecto Aurora, sigla de Autonomous Unmanned Remote Monitoring Robotic Airship o Dirigible Robótico Autónomo No Tripulado para el Monitoreo Remoto, creado en 1996 por el Centro de Tecnología de la Información Renato Archer (CenPRA).

AGX fue la primera empresa en territorio brasilero que realizó un vuelo autónomo, con una aeronave de ala fija, el AGplane: un proyecto realizado junto a la Universidad de San Pablo (USP) y Embrapa, que vieron en los VANTs un enorme potencial para el análisis de cultivos en el sector agrícola, pues la tecnología permite el montaje de mosaicos con estándares muy similares al de la aerofotogrametría.

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AGplane modelo Arara

El AGplane puede volar mucho más bajo que los aviones convencionales de aerofotogrametría – a altitudes entre 250 y 400 metros, por ejemplo, lo que abre un abanico de nuevas posibilidades para el uso de estos vehículos, que otorgan un producto final que llega a resoluciones espaciales de 0,5 a 10 centímetros.

El modelo Arara del AGplane tiene un motor de 40cc, un peso máximo de despegue de 20 kilos, autonomía de vuelo de cuatro horas y velocidad de crucero de 100 kilómetros por hora, pudiendo ser operado en sistema autónomo o remoto. A bordo tiene instalado un receptor GPS, un sensor imageador, un sistema de video en tiempo real, un altímetro y un velocímetro, entre otras tecnologías.

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El tipo de sensor varía de acuerdo a la necesidad. AGX ha usado cámaras de formato pequeño o mediano, sensores de 21 MP -, pero se puede utilizar cámaras ópticas, digitales, termales, infrarrojas, infrarrojas cercanas, etc.

Recientemente, AGX firmó un acuerdo con Aeroalcool, fabricante de aeronaves, para la construcción de un nuevo avión hecho especialmente para la empresa Orbisat, cuya entrega se prevé para fines de 2010. En este proyecto, AGX es la responsable por los sistemas de posicionamiento, que incluyen el software y hardware del VANT, con capacidad de 40 horas de vuelo y 70 kilos de carga útil. Como la nueva aeronave transportará un sensor radar de alto costo, el nivel de seguridad debe ser muy elevado.

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Dentro de las principales ventajas de usar un VANT, en relación a una aeronave convencional, se pueden citar un costo menor y la facilidad de operación en condiciones adversas o en áreas donde el vuelo tripulado puede representar un riesgo muy grande para la tripulación.

Existen en todo el mundo vastas investigaciones y desarrollos sobre VANTs, basados en diversos tipos de aeronaves como aviones, helicópteros y dirigibles. Este tipo de aparato posee un gran campo de aplicación, pudiendo ser empleado en el monitoreo y estudio de bosques y regiones de interés ecológico, en el análisis de áreas rurales de aspectos agropecuarios tales como cobertura o uso del suelo, evaluación de cosechas y número de animales. También puede auxiliar en la medición de la composición del aire y de niveles de contaminación y su dispersión en centros urbanos e industriales. Además, sirve para la inspección de grandes estructuras, análisis de ocupación urbana y prospección topográfica, mineral y arqueológica.

¡Definitivamente, los VANTs invadieron la Tierra!

Fuente:

MundoGeo

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