La cartografia del futuro se construye en Google

Por primera vez, el gigante informático brinda un vistazo exclusivo a su proyecto “Ground Truth”, su programa secreto destinado a construir las cartografías más precisas del mundo. Se trata de mapas inteligentes que dentro de poco incluso se complementarán con los vehículos automatizados de Google, guiando su desplazamiento con precisión.

Tras cada mapa de Google, hay otro mucho más complejo, que es vital para las consultas que ejecuta cada usuario, pero que está oculto a la vista de las personas. Este profundo mapa contiene la lógica de los lugares: aquellas calles donde solo se puede virar a la derecha, las entradas a las carreteras, los límites de velocidad y las condiciones del tráfico. Estos son los datos que un cibernauta le demanda a Google cada vez que consulta las funciones de navegación de un punto a otro. La semana pasada, Google me mostró este sistema de mapas interno y me explicó cómo lo desarrolla. Es la primera vez que la compañía ha dejado a alguien averiguar cómo funciona este proyecto que llaman GT, “Ground Truth” (término usado en geografía para referirse a la precisión de los datos obtenidos en terreno).

Google exhibe este sistema en un momento clave de su evolución. La compañía partió como una empresa de búsquedas en línea que generaba ganancias casi exclusivamente por las ventas de publicidad basadas en lo que sus usuarios buscaban. Pero luego, el mundo móvil explotó. Desde dónde se busca se ha convertido en algo casi tan importante como qué se busca. Google respondió creando un sistema operativo y un ecosistema con Android, plataforma que se ha convertido en el único rival del iOS de Apple.

Y por una buena razón. Si la misión de Google es organizar toda la información del mundo, el desafío más importante -más grande que indexar toda la red- es tomar la información física del mundo y hacerla accesible y útil. “Si miras al mundo offline, el mundo real en el que vivimos, esa información no está totalmente en línea”, me dice Manik Gupta, senior product manager de Google Maps. “Cada vez más, a medida que vivimos nuestras vidas, estamos intentando unir esa brecha entre lo que vemos en el mundo real y el mundo en línea y Maps juega un rol en esa parte.”


Esta no es solo una preocupación teórica. Los sistemas de mapas importan en los teléfonos precisamente porque son la interfaz entre el mundo real y el mundo en línea. Si eres como yo, entonces estás usando las aplicaciones de mapas más que cualquier otra, exceptuando las de comunicación, como correo, teléfono, mensajes y redes sociales.

Google está enfrascado en una batalla con la compañía más grande del mundo, Apple, sobre quién controlará el futuro de los teléfonos móviles. Mientras las fortalezas de Apple están en el diseño de productos, la ventaja competitiva de Google está en la información. Los datos de ubicación -y las aplicaciones desarrolladas para usarlos- son donde Google puede ganar solo por ser Google.

Eso no importaba en las previas generaciones de iPhone, ya que usaban Google Maps, pero ahora Apple ha creado su propio servicio. La forma en que estos dos sistemas operativos incorporarán los datos de ubicación y la manera en que la presentarán a sus usuarios podría ser el campo de batalla clave para la guerra de los teléfonos. Eso está llevando a crear mejores mapas.

Depuración constante

La oficina donde Google construye la mejor representación del mundo no es muy impresionante. Tiene comida gratis y mesas de ping pong, pero aun así es solo una oficina en los suburbios de Mountain View, California. Tenía programada una reunión con Gupta y el ingeniero líder de su equipo, el ex NASA Michael Weiss-Malik, que pasa el 20% de su tiempo de trabajo en Google Mars (servicio que permite explorar la superficie marciana usando la tecnología Maps), y Nick Volmar, “operador” cuyo trabajo es “masajear” los datos de mapas.

“Así que quieres hacer un mapa”, me dice Weiss-Malik, mientras nos sentamos ante un gigantesco monitor. “Hay un par de pasos. Adquieres los datos a través de empresas asociadas. Haces un montón de ingeniería para convertirlos al formato correcto y complementarlos con otras fuentes de datos, luego haces un montón de operaciones y comienzas a hacer lo que llamamos masajear los datos. Y el resultado es algo de mayor calidad que la suma de sus partes.”

Se refiere a la herramienta con la que el servicio dio sus primeros pasos: la fuente de datos TIGER del Servicio de Censos de EE.UU. En la primera inspección, los datos se ven bien: las carreteras parecen estar en su lugar y las autopistas de alta velocidad están diferenciadas. Es un buen mapa a los ojos no entrenados. Pero más de cerca, hay problemas donde los datos no igualan al mundo real.

Y eso es solo con comparar el mapa con las imágenes del satélite. Pero Google cuenta con una variedad de herramientas. Una es integrar datos de otras fuentes, como el servicio geológico de los EE.UU. (USGS). Pero los desarrolladores también pueden agregar a la lista otra carta exclusiva para tratar sus problemas de mapas: las imágenes capturadas por los autos de Street View con sus recorridos marcados a lo largo del mapa. Para cumplir con el mantra de “más datos es mejor”, el equipo de Maps, impulsado en gran medida por Street View, está publicando más datos de imágenes cada dos semanas que el total de todo el servicio en 2006.

Los autos de Street View de Google ya han recorrido más de 8 millones de kilómetros. Cada recorrido genera dos tipos de datos realmente útiles para el mapeo. Uno indica los carriles que los autos han tomado; estos ayudan a definir qué rutas pueden tomarse. El resto son todas las fotos. Y lo que es más significativo sobre las imágenes es que Google puede generar algoritmos que extraen, por ejemplo, las señales de tráfico e incluso pueden pegarlas automáticamente en el mapa con su software Atlas.

Tiempo atrás, el vicepresidente de Google Maps, Brian McClendon, lo explicó de esta manera: “Podemos organizar toda la información física escrita del mundo si es que logramos pasarla por software de reconocimiento y ubicarla”. “Queremos usar eso para crear nuestros mapas ahora, extrayendo nombres de calles y direcciones, pero hay bastante más que eso”, dijo. ¿Más como qué? “Ya tenemos lo que llamamos ‘códigos de vista’ para seis millones de negocios y veinte millones de direcciones, donde sabemos exactamente lo que estamos mirando”, continuó McClendon. “Por ejemplo, somos capaces de detectar y encontrar automáticamente dónde están todos los letreros de Kentucky Fried Chicken… podemos identificarlos y hacer un análisis semántico de todas las imágenes que hemos capturado. Eso es fundamental para lo que hacemos.”

Fórmulas inteligentes

Por ahora, sí, la idea de la computación transformando las imágenes capturadas por Street View directamente en todos estos datos se mantiene en el futuro. La mejor forma de ver si se debe hacer un giro a la izquierda en una intersección en particular sigue siendo tener a alguien que mire un letrero en persona, ya sea un humano que esté manejando o alguien que mire una imagen generada por un auto de Street View. Se puede hacer una analogía con otro proyecto de Google: Translate. Lo que parece como inteligencia computacional es realmente solo una recombinación de inteligencia humana. Translate se apoya en grandes bases de textos que han sido traducidos a diferentes idiomas por personas reales, lo que le permite extraer palabras y frases. Los algoritmos no son realmente complejos, pero trabajan bien gracias a las gigantescas cantidades de datos (de inteligencia humana) que usa para la tarea.

Google Maps está ejecutando una operación similar. Humanos programan cada parte de la lógica de una carretera sobre una representación del mundo, de manera que el sistema computacional puede duplicar (indefinidamente e instantáneamente) los juicios ya realizados por esa persona. Esta realidad está encarnada en Nick Volmar, quien ha pasado miles de horas trabajando con estos datos. Weiss-Malik me dice que se necesitan cientos de operadores para mapear un país. (Según los rumores, muchas de estas personas trabajan en la oficina de Bangalore, India, desde la cual Gupta fue ascendido).

La gran cantidad de esfuerzo humano que va hacia el trabajo de Google Maps es simplemente desconcertante. Cada camino que se pueda apreciar ha sido delicadamente revisado por una persona. Uno de los momentos que más me impresionó fue cuando revisamos algunos de los miles de reportes de usuarios con problemas que llegan cada día, de los cuales el equipo intenta corregir la mayoría en cosa de minutos. Uno de los reportes indicaba que Google no había actualizado una nueva rotonda que se había construido recientemente en una zona rural de EE.UU. La imagen de satélite todavía no mostraba los cambios, pero un auto de Street View había recorrido el área hace poco y sus imágenes mostraban el nuevo camino perfectamente.

Volmar comenzó a corregir el mapa, dibujando rápidamente el nuevo camino y conectándolo a la infraestructura existente.

Me fui convencido de que los datos geográficos que Google ha reunido no han sido igualados por ninguna otra compañía. El secreto de este éxito no es, como podría esperarse, la experiencia de la compañía con los datos, sino más bien su dedicación para comprometer a humanos a combinar y aclarar información sobre el mundo físico. Los mapas de Google están construidos con la inteligencia humana como un pilar importante y eso es lo que permite decirle a un PC cuál es la mejor ruta desde San Francisco a Boston.

Probablemente, es mejor no pensar en Google Maps como un mapa de papel. Los sistemas de información geográfica representan un salto desde los mapas de papel, tal como lo fue el ábaco al PC. “Honestamente, pienso que estamos viendo un cambio más profundo en la elaboración de mapas. Mucho más que en el paso de los manuscritos a la imprenta en el Renacimiento”, dijo el historiador cartográfico de la U. de Londres, Jerry Brotton, al Sydney Morning Herald. “Eso fue grande. Pero esto lo es más todavía”, agregó. Los mapas que solíamos guardar eran conjuntos de líneas y formas que mezclábamos con conocimiento. Ahora, como vemos, el mapa es un conjunto de líneas y formas junto al conocimiento de Nick Volmar y cientos de otros.

La herramienta MapMaker deja clara esta ambición. Administrada por Gupta durante su estadía en India, es la versión amigable de Ground Truth. Es la única manera públicamente accesible para los usaurios de editar Google Maps, agregando lugares de interés y corrigiendo información sobre su vecindario del mundo. Es una forma de obtener información directamente desde cerebros humanos hacia internet. A medida que entramos a un mundo donde la realidad aumentada es cada vez más visible, los datos geográficos de Google podrían volverse su bien más valioso. No solo por los datos, sino que porque la información sobre ubicación hace más valioso también todo lo que Google hace y sabe. O como mi amigo y novelista de ciencia ficción Robin Sloan me dijo: “En 50 años, Google será la compañía de los autos que se manejen solos, impulsados por este profundo mapa del mundo”.

Fuente:

La Tercera

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