La Aerofotogrametría se prueba nuevos anteojos en la Fuerza Aerea de Chile

La transición de lo análogo a lo digital agita al Servicio Aerofotogramétrico (SAF) de la Fuerza Aérea.
Aunque trabajan con computadores de última generación, las imágenes que sirven de base para sus mapas y estudios aún se obtienen con una cámara fotográfica análoga.

Usan un súper rollo y obtienen imágenes de gran precisión, pero para poder interpretarlas deben pasarlas por gigantescos escáners al flujo digital.

n0087
C lic – Desde el Twin Otter, el rebote del disparo de un láser queda registrado con precisión. y así se conoce la altura sobre el nivle del mar del blanco

El proceso toma tiempo, a veces varios días, y mucho trabajo. Por eso, ya cuentan con el presupuesto y tienen bajo evaluación dos tecnologías complementarias: una cámara fotográfica digital y un láser fotogramétrico llamado Lidar.
Mediante un sistema parecido al de los radares, desde un avión en vuelo el lidar manda una señal (un láser) al suelo y la reflexión de la onda permite generar los puntos que van representando el relieve.

El lidar siempre sabe donde está. Su GPS y su enlace satelital anclan el punto marcado en el mapa: se sabe la altura sobre el nivel del mar de cualquiera de los puntos por donde pasa el avión que lo transporta.

El teniente Ítalo Medina, jefe de operaciones del SAF, cuenta que así ya lograron identificar hacia dónde se expandía una nueva veta subterránea detectada en la mina Chuquicamata.

También puede ayudar a determinar zonas de derrumbes o el trazado óptimo de un tendido eléctrico de alta tensión.

La cámara hiperespectral, en tanto, mide las características del terreno analizándolo según como refleja distintos tipos de luz. Como sus datos se llega a conocer la composición mineral del territorio.
Más todavía, al combinarse con otras tecnologías es posible apreciar el terreno en estudio observándolo desde distintos puntos de vista.


Equipados – La cámara hiperespectral a la espera de ser montada en un vuelo de prueba de un king Air en el Grupo 10 de la Fach. el instrumento permite imágenes de gran resolución.

Chile avanzado

Además, como penetra los témpanos, puede medirlos en 3D y conocer su espesor.

No todo es gratis: medina cuenta que el láser debe operar en un banda de temperaturas y, como las turbulencias afectan al lente, la cámara nueva necesita sobrevolarlas a gran altura.

La decisión técnica pendiente no paraliza la digitalización de imágenes. El SAF está transfiriendo a formato digital lo que denominan su Archivo nacional de Imágenes, la historia gráfica del territorio. Está escrita en enormes películas que ya llenan 60 terabytes de discos duros. Aun les quedan 150 terabytes.

Son imágenes de gran calidad que sirven para la elaboración de mapas precisos. Mediante unos lentes 3D, el personal del SAF las trabaja en relieve, va diferenciando las capas de información e identificando objetos, postes, árboles, casa.

¿Mejor que Google Earth?
Nada que ver, dicen los expertos. Jamás Google Earth llegará a esta densidad de información ni a esta precisión y exactitud. Es un autorretrato brutal del territorio. Y su registro en el tiempo une geografía e historia

Inversión

Los Lidars valen US$700 mil, mientras que las cámaras hiperespectrales superan los US$1.500.000

Fuente:

El mercurio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
13 + 7 =