Google Earth: El mundo en tu PC

La vuelta al mundo en 80 días es la popular historia de Julio Verne en que, usando las tecnologías disponibles a fines del siglo XIX, un hombre apuesta que recorrerá más de ocho mil millones de kilómetros. Pero ochenta días es toda una vida, ahora dar la vuelta al mundo toma 10 minutos… o quizás menos.

Google Earth te permite viajar desde Latinoamérica hasta Europa, echarle un vistazo a las pirámides egipcias, recorrer las costas australianas y descender en la Antártica. Lo que en una aerolínea cuesta un ojo de la cara, lo tienes gratis en la pantalla de tu PC con este software que la empresa Google compró a Keyhole y que te transforma en tu propia agencia de turismo virtual.

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Al abrir el programa aparece en la pantalla la Tierra rodeada de pequeñas estrellas. La entretención comienza al mover la barra de zoom, “alejándose” para ver el planeta en su mínima expresión y rotándolo a nuestro antojo. Luego para ir a un punto determinado de su superficie se puede escribir el destino en la ventana que dice “fly” o aventurarse simplemente haciendo click en el continente que más te guste.

Si has escogido un país -y no una ciudad- aún te faltará ver lo mejor: las precisas imágenes tomadas desde hace tres años por satélites. Para esto, con la herramienta de zoom te acercas cada vez más hasta que logres apreciar los detalles de los paisajes, caminos y construcciones de cada región: si se te ocurrió “viajar” a Venecia, hasta las góndolas en miniatura en sus canales.

Eso sí, no todas las zonas del globo tienen tan buena resolución, por ejemplo India está borrosa. En todo caso, en el el sitio de este software hay disponible un hay una lista de las regiones que poseen mayor resolución… para irse a la segura.

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En general, países como Canadá, Inglaterra y Estados Unidos tienen las mejores gráficas y en ellas es posible experimentar la herramienta 3D, una entretenida opción (seleccionar “Terrain” y “Buildings”) que entrega una vista de los edificios de las ciudades tal como en el conocido juego de salón “Monopoly”.

Con la función “tilt” (una barra similar a la de zoom) se configura el ángulo de visión, incluso llegando a una posición completamente horizontal, para realizar un vuelo 3D entremedio de los edificios o maravillas de la naturaleza como el gran cañón del Colorado.

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Hasta ahora todo muy lindo. Pero ¿para qué sirve Google Earth?…

Topógrafos en la red

Una interesante aplicación de Google Earth es que más allá de permitir la exploración, da la posibilidad de convertirse en el guía turístico de otros internautas. Para eso ofrece una herramienta que permite marcar lugares de interés y ponerles información adicional, la que queda disponible para otras personas en la forma de un globo, al estilo de los cómics.

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Existen sitios como Googleearthhacks.com, Googleblog, Googleglobe.com y Housingmaps.com donde los cibernautas ponen a disposición sus mapas, con rutas de viaje, selecciones de paisajes, planos locales e incluso información del clima y del tráfico.

De hecho, en Chile ya hay personas que le han sacado provecho a esta aplicación creando sus propios mapas turísticos para dar a conocer los atractivos de la ciudad en la que viven, pensándolo como una fórmula para atraer más veraneantes a la zona e imaginando ofrecer expediciones virtuales a través de la región.

Pero otras páginas han ido aún más lejos, por ejemplo usando las cartografías de Google para entregar un registro detallado del número y tipos de asaltos ocurridos en los últimos días en una ciudad en particular.

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Junto con Google Earth, la empresa ofrece otras dos versiones pagadas del software: Google Earth Plus y Google Earth Pro. La edición Plus está disponible por 20 dólares anuales y una de sus gracias es que permite leer y rastrear ubicaciones desde un GPS, acceder a un servicio de atención al cliente e imprimir en alta resolución. La versión Pro tiene un costo de 400 dólares al año y está destinada a usos comerciales y profesionales.

Pero como todas las cosas tienen su lado oscuro, los mapas de Google ya han sido protagonistas de polémicas. El punto es que “terroristas” o enemigos de un país ya se querrían una herramienta como esta para planificar con precisión sus ataques.

Millones de “sapos”

Los medios de comunicación chilenos no se demoraron en llamar la atención sobre el potencial peligro a la seguridad nacional de estos servicios, que muestran sin secretos las calles y los edificios estratégicos a quien quiera revisarlos.
Lugares como el Palacio de la Moneda, el aeropuerto internacional y los recintos militares están a completa disposición del navegante… que incluso podría ser un agente de inteligencia de países con los cuales Chile tiene algún tipo de conflicto.

Pero no somos los únicos. Otras naciones reclamaron porque a sus respectivos mapas no se les daba el mismo resguardo que a las imágenes provenientes de Estados Unidos, donde sectores como La Casa Blanca y las zonas más delicadas en cuanto a seguridad se encuentran borrosas.

Italia y España son algunos de los países que levantaron la voz porque sus sedes de gobierno quedaban al desnudo en la red. En la actualidad esto ha cambiado y existen más zonas protegidas, pero en nuestro caso La Moneda sigue estando nítida, al igual que la Escuela Militar.

A pesar de las polémicas causadas por los mapas de Google, no se puede dejar de admitir que éstos junto con el software Google Earth pueden llegar a ser un verdadero vicio, con el cual gastar esas largas tardes de ocio.

Pero no todo es juego. Este programa ya tiene registradas las calles de las ciudades más importantes del mundo (selección opción “Roads”), sin duda un plus que permitirá a Google captar avisadores que quieran que su hotel o empresa aparezcan indicados en el plano.

Google Earth convierte al planeta en una ciudad de hormigas, un lugar donde observar las maravillas del hombre y de la naturaleza, pero también en una nueva base de datos dónde la compañía seguirá haciendo pruebas -y obteniendo dinero- con sus galardonadas tecnologías de búsqueda.

Militares de EE.UU. en Irak protestan por imágenes “espía” de Google

Además de las imágenes de alta resolución, la tecnología de Google Earth da al usuario información precisa sobre las coordenadas del lugar, lo que puede resultar un problema en casos de instalaciones estratégicas.

EFE.- Las tropas de EEUU en Irak se han sumado a los directivos de una planta nuclear australiana en su denuncia del servicio Google Earth, que ofrece unas imágenes por satélite tan detalladas que pueden ser un peligro para la seguridad.

El servicio dejó boquiabiertos a propios y extraños cuando Google lo lanzó, en modo de prueba, a principios del verano (boreal): “hace muchos años que no había visto un producto tan estimulante”, dijo al respecto el columnista especializado en tecnología Paul Gilster.

“Google Earth es una fuente inagotable de información y entretenimiento”, señalaba por su parte el diario “Washington Post”.

Y es que, efectivamente, el servicio hace las delicias del usuario que tenga algo de tiempo en sus manos y, eso sí, una conexión a internet lo suficientemente rápida.

Google Earth permite obtener imágenes a vista de pájaro -a unos 300 metros de altitud- de la terraza de tu casa, seguir con todo detalle el Tour de Francia, la trayectoria de un huracán, la temible falla geológica de San Andrés, en California, o pasearse por el cañón del Colorado como si se tratara de un viaje en globo.

Pero era cuestión de tiempo hasta que los problemas con este software -que puede descargarse gratuitamente en la dirección earth.google.com- comenzasen a airearse.

Tal y como ocurrió con el potente servicio de correo electrónico gratuito Gmail, Google Earth también despierta preocupación, sólo que esta vez no a causa de un problema de privacidad -aunque algunos usuarios ya han señalado que se sienten molestos por la publicación de las imágenes demasiado detalladas de la piscina de su casa- sino por la seguridad.

Además de las imágenes de alta resolución, la tecnología da al usuario información precisa sobre las coordenadas del lugar, lo que puede resultar un problema en casos de instalaciones estratégicas, como aeropuertos o bases militares, ya que supuestamente podría ayudar al enemigo a determinar la ubicación de armas o vehículos.

Este es, al parecer, el caso de Irak.

Las imágenes “pueden llevarte exactamente al edificio en el que estamos”, señaló el capitán Joshua Thompson, estacionado en la base aérea de Balad, en Irak, a la cadena de televisión NBC.

Las imágenes de esta base aérea tienen un año de antigüedad, pero Thompson señaló que el lugar no ha cambiado mucho desde entonces.

Los militares de Irak siguen los pasos de los responsables de un reactor nuclear cerca de Sydney, en Australia, que a principios de mes mostraron preocupación por el grado de detalle que ofrecen las imágenes.

La nueva tecnología llevó a la Organización Australiana para la Ciencia Nuclear y la Tecnología (ANSTO, por sus siglas en inglés) a pedir a Google que considerase censurar determinada información, tal y como ya ha hecho con fotos aéreas de la Casa Blanca, en la capital estadounidense, que aparecen difuminadas.

Ron Cameron, director de operaciones del organismo australiano, se mostró preocupado, más que por la cantidad de información disponible en este momento por el futuro de una tecnología que podría ir demasiado lejos.

“Nos parece prudente saber dónde nos está llevando esta tecnología”, dijo Cameron.

Los portavoces de Google, por su parte, se defendieron señalando que lo que se ve en Google Earth está disponible al público y el gigante informático sólo es el intermediario.

Al margen de los problemas de seguridad, o pesar de ellos, Google Earth se ha convertido en fuente inagotable de entretenimiento y en una ayuda para sobrellevar la a menudo aburrida vida en el puesto de trabajo.

Basta con echar un vistazo a las bitácoras dedicadas a Google Maps o Google Earth: “mi récord para encontrar la Estatua de la Libertad es de 17 segundos. Pero recuerda, soy canadiense”, señala el autor del “blog” Google Maps Mania.

Y es que, como señalaba el diario “The Washington Post”, Google Earth es una fuente inagotable de distracción, por lo que se ve incluso entre los militares estadounidenses.

Fuente:

Carolina Lillo
http://www.mouse.cl

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