Geocaching: Buscando tesoros con GPS

Un fin de semana cualquiera puede transformarse en una entretenida odisea, si tienes un dispositivo GPS (Global Position System) y las ganas de salir a caminar para convertirte en un cazador de tesoros. Súmate a esta particular actividad que combina el deporte, el cuidado por el medio ambiente y el espíritu aventurero.

Si eres un admirador de Indiana Jones y siempre has soñado con descubrir una pista que te lleve a encontrar un tesoro perdido, no necesitas ser un avezado arqueólogo ni viajar a exóticos parajes.

Los más creativos han puesto la tecnología a favor del juego. Esta vez se trata del Geocaching un deporte para quienes gocen de espíritu aventurero y cuya meta es encontrar un tesoro (cache) que alguien escondió en algún hermoso lugar. La gracia es que para cumplir el objetivo se necesita un GPS e ingresar a algún sitio de Geocaching para elegir por ubicación, grado de dificultad y tipo de cache. Ahí encontrarás las coordenadas y algunas pistas para llegar al premio, las que se deben ingresar en el dispositivo GPS a la hora de comenzar el viaje.

Pero no es tan fácil como parece. José Pedro Martínez, miembro del equipo Volcán Tronador, explica que las coordenadas nunca son exactas, sino que aproximadas. Por esa razón hay que buscar dentro de un radio y superar diversas dificultades impuestas por el territorio para descubrir el escondite.

Por lo general, el hallazgo consiste en una caja plástica -tipo tupperware- con un regalo que va desde figuritas, libros, CDs, DVDs., alimentos no perecibles, mapas hasta grandes sumas de dinero. Otro elemento que siempre se adjunta es un cuaderno de notas y un lápiz, donde el cazador de fortunas deberá anotar su nombre, la fecha del hallazgo y algún comentario. Una regla básica es tomar el tesoro y reemplazarlo por otro para que el próximo jugador no se quede sin su premio.

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Sin embargo, quienes practican esta actividad aseguran que el regalo que allí encuentran no es la principal motivación, sino que la aventura completa: sortear obstáculos, desafiar la imaginación, conocer nuevos lugares y compartir la experiencia con otros geocachers. “Los caches pueden ser cosas de pequeño o gran valor monetario, pero eso no es lo importante, el verdadero sentido está en el desafío para encontrarlos. Un cache suele estar en sitios donde los paisajes son hermosos o el camino para llegar a ellos lo es”, explica Pablo Moreno, ingeniero constructor, miembro del equipo Chimbatrek.

El médico Luigi Andreani coincide con Moreno en que lo importante de esta actividad es la pesquisa: “Lo entretenido es tener una excusa para salir de tu casa a la naturaleza en busca de un verdadero tesoro, sólo que sin valor comercial. El premio real es conocer lugares que de otra forma nunca los hubieras descubierto. Es ideal para paseos familiares, con amigos y sobre todo con niños, ya que lo disfrutan mucho. Además está difundido por todo el mundo y vayas donde vayas, siempre habrá un cache esperándote”.

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El arca perdida versión chilena

En nuestro país el geocaching comienza a conquistar nuevos adeptos, entre otros factores, gracias a una disminución del precio de los equipos GPS que ha favorecido el aumento de su popularidad.

¿Pero cuál es el verdadero atractivo de este deporte? Para Álvaro Acevedo (team Queulat) , ingeniero civil de industrias, se trata de una aventura familiar, ya que en estos paseos es acompañado por su señora y sus dos hijos de ocho y cuatro años. Acevedo cuenta que hay que tener paciencia, ya que hay caches con más dificultad que otros y un hallazgo puede demorar incluso un año de intensa búsqueda.

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Su experiencia personal dice que tiene éxito en dos de tres intentos y hasta la fecha ha hallado 24 tesoros y escondido 13. La primera pesquisa que realizó fue en el Santuario de la Naturaleza con sus dos hijos que en ese entonces tenían cinco y un año (quien iba en una mochila). “Por inexperto y sólo mirando el GPS subí derecho por una ladera empinada, que no era complicada para mi, pero supongo que para los cinco años de mi hijo era muy pesada. En un momento, el angelito que nunca había dicho un garabato y se iba quedando atrás me grita: ‘¡Para puh ahuevonado!’. No pude retarlo porque me dio ataque de risa y me hizo darme cuenta de que era mucho esfuerzo para ellos, así es que busqué un sendero y dimos con el cache”, relata.

Existen distintos tipos de caches: el tradicional donde las coordenadas exactas están dadas en un página web; el multi-escondite donde el primer lugar da pistas para hallar el siguiente escondite y así sucesivamente hasta dar con el tesoro y por último están los escondites virtuales donde se busca un lugar, un monumento o una estatua y no un tesoro. En este caso el cazador debe responder una pregunta en la página web donde fue publicado el cache, para demostrar que dio con el lugar.

Hay trayectos que no implican una gran dificultad, como suaves caminatas, pero otros puede requerir del uso de un kayak o de conocimientos de montañismo o buceo. Pero siempre lo más importante es disfrutar de la naturaleza.

Pablo Moreno cuenta que el segundo cache que encontró, junto a su equipo, estaba ubicado en Cerro Moreno, a varios kilómetros de Antofagasta. La travesía la comenzaron en la tarde y cuando dieron con el tesoro ya había caído la noche: “Luego de descansar y gozar del maravilloso paisaje y las estrellas empezamos el retorno. Pero llevábamos sólo una linterna y el camino era muy escarpado. Fue muy emocionante y un tanto peligroso, pero increíblemente desafiante. La adrenalina, la inteligencia y la fuerza de voluntad son de gran ayuda en este deporte”, relata.

Y hay cache para todos los gustos, de hecho no es necesario alejarse de Santiago para emprender una caza del tesoro. Por ejemplo Manuel José Cerda del centro GPS Ltda. encontró uno en el cerro San Cristóbal donde fue con sus hijos de 6 y 8 años, pero también ha realizado descubrimientos en el Lago General Carrera y en Aysén.

Aventura Aconcagua, una organización chilena de deportes al aire libre, constantemente esconde caches en las zonas de San Felipe, Los Andes, Río Blanco y Río Colorado. Para ir a la búsqueda de ellos hay que ingresar a la página y descargar la información. Además han organizado una competencia de geocaching que cuenta con nueve fechas. La primera tuvo lugar el 11 de marzo, pero aún hay posibilidades de inscribirse enviando un mail a info@aventuraaconcagua.cl o un fax con los datos solicitados en la ficha de inscripción al (34)530304.

Otro sitio donde se puede encontrar información sobre caches disponibles en Chile es esta página, previo registro.

Uno de los principios básicos del geocaching es el respeto por el entorno y por lo tanto hay que tratar de intervenir lo menos posible en él y ojalá recoger la basura que se encuentre en el camino. Como recomendación, a parte del GPS, es bueno llevar zapatillas cómodas, agua, un mapa del lugar y una linterna. Además de avisarle a alguien a dónde se va a ir y cuándo se espera regresar. Claro, con esto de las aventuras, nunca se sabe.

Fuente:

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