Generación de escenarios y recursos virtuales en ciudades fragmentadas

El desbordado crecimiento experimentado en ciudades de países en desarrollo, ha creado enormes desequilibrios que prometen acentuarse y afectar considerablemente las condiciones de vida urbana. Para el caso de la ciudad de Maracaibo -cuya periferia se ha expandido sobre el área rural, rebasando los límites urbanos y quebrantando las normativas vigentes- este trabajo platea vías multisectoriales centradas en la visión del desarrollo sostenible, bajo la cual se generaron escenarios para la desafectación -total o parcial- de la Zona Protectora (ZP) de Maracaibo. Un estudio de esta naturaleza, solicitado en 2005 por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, requirió conformar equipos de técnicos y profesionales universitarios -junto a diversos actores- para abordar las fases de actualización, diagnóstico, desarrollo y evaluación de los escenarios de intervención.


Estas fases integraron recursos virtuales para el registro y procesamiento de información georeferenciada, creándose un SIG con una base de datos desarrollada a partir de información cartográfica de Maracaibo y de la ZP, asignándose códigos para las categorías de variables y los ítems de información almacenados; generándose modelos que permitieron visualizar los escenarios y valorar aspectos físico-espaciales, económico-sociales y ecológicoambientales bajo una visión integral, donde tales actuaciones y ocupaciones humanas implican un impacto, territorial y urbano, que trasciende las 20.776,220 hectáreas de la ZP.

Tales recursos permitieron manipular información estadística y cartográfica con propiedad de referencia espacial, para capturar, registrar, graficar, editar y desplegar información sobre esta compleja realidad; constituyendo un sistema de apoyo fundamental en la generación de respuestas y en la toma de decisiones. Dicha plataforma tecnológica funcionó como herramienta que favoreció el desarrollo metodológico y permitió el trabajo conjunto entre los distintos grupos y disciplinas dedicados al estudio de un fenómeno que lleva aparejada la expansión dispersa de fragmentos irregulares y la constante transformación de nuestras ciudades.

1. Crecimiento acelerado y fragmentación urbana: barreras a la sostenibilidad en América Latina

Durante la XV Reunión de Ministros de Medio Ambiente para América Latina y el Caribe, la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC) aumentó los indicadores referidos a la Meta 11 de los Objetivos del Milenio “Haber mejorado considerablemente, para el año 2020, la vida de al menos 100 millones de habitantes de tugurios”, (PNUMA, 2005). Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2003), tal magnitud se concentra principalmente en las ciudades ya que “…casi el 40% de la población urbana de la región vive en condiciones de pobreza” y aún cuando la pobreza rural abarca 68 millones de personas, el número de pobres urbanos (138 millones) duplica los pobres rurales, lo que en términos absolutos comprende 70% de los pobres de la región residiendo en áreas urbanas.

El aplastante crecimiento de la urbanización de la pobreza y el deterioro del hábitat en ciudades latinoamericanas, siembra inquietudes sobre la calidad de vida en los territorios de una Región donde tres de cada cuatro personas viven en ciudades, constituyendo la región del mundo en desarrollo con mayor cantidad de habitantes urbanos. En general, según señala Mac Donald (Jordan y Simioni, 2003), de cada 100 habitantes urbanos, 37 son pobres, y de éstos, 12 son indigentes, cifras que indican los efectos que alcanza la pobreza urbana en América latina.

No obstante, el impacto del fenómeno no ha representado suficiente motivo para que en Latinoamérica se iniciaran, desde los 60’s, programas de mejoramiento sin contemplar una visión integral del asunto, ni preverse su apropiada estructuración y ordenamiento, evidenciándose una desconexión entre las políticas a escalas macro y local. Hacia los 90’s se acentúa el interés por solucionar el fenómeno a partir de “un conjunto de programas de mejoramiento de barrios que tiene lugar en gobiernos nacionales y locales, formando parte de la agenda principal de organismos mundiales de financiamiento, como el Banco Interamericano de Desarrollo” (Fernández, 2004); estos programas integraron estrategias de mejoramiento urbano y social más ambiciosas, al cabo de tres generaciones (Tabla 1).

Tabla 1. Políticas de Estado para mejoramiento barrial en Latinoamérica
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Fuente: Fernández (2004)

En este sentido, las políticas venezolanas han estado principalmente dirigidas a reducir el déficit habitacional, desestimando el desarrollo de actuaciones integrales. De hecho, tampoco se ha incrementado la producción de viviendas, ante lo que el ministro de Vivienda y Hábitat señaló que se busca “…terminar las unidades de los programas de 2001 y 2002, las cuales ascienden a 72 mil viviendas. Durante siete meses se ha ejecutado parte, pero hasta la fecha sólo se han entregado 17 mil soluciones, lo cual representa 24% del total” (Cámara Venezolana de la Construcción, 2005).

Para el caso de Maracaibo, segunda ciudad en importancia de Venezuela, las parroquias periféricas presentaban en 1999 un déficit habitacional que aumentó de 17.769 unidades (34,52%) a 47.273 unidades, lo cual representaba 54,49% del déficit neto de la ciudad (Alcaldía de Maracaibo, 2003). Junto a la demanda de nuevas viviendas -expresada en un déficit de 48.000 unidades en esas parroquias- se une la necesidad de sustituir más de 21.000 viviendas sin condiciones mínimas para ser habitadas (MARN e IFAD, 2005).

Ante la magnitud del fenómeno, el Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI) desarrolló, desde los 90’s hasta el 2002, los Programas de actuaciones integrales en barrios venezolanos, cuyos alcances se supeditan a otras estrategias, una de ellas a escala territorial -del Ministerio de Planificación y Desarrollo- plantea la “descentralización desconcentrada”, y conlleva la transformación sostenida del ámbito político, social, cultural y económico; actualmente se cuentan 31 Núcleos de Desarrollo Endógeno (NDE) que pueden recibir soporte Estatal para lograr impulsar el rescate de las tradiciones, el respeto por el ambiente y las relaciones equitativas de producción.

El tratamiento de los asentamientos irregulares es asumido por la Misión Hábitat, a través del Plan “Transformación Endógena de Barrios” para 21 estados; sus lineamientos son compatibles con las políticas manejadas por el CONAVI hasta el 2002, ya que sus objetivos abarcan “las áreas de habitabilidad, las respuestas a problemas de las comunidades tanto en materia de construcción como del desarrollo del hábitat y levantar urbanismos integrales, que dispongan de todos los servicios, desde educación hasta salud” (Ministerio de Hábitat y Vivienda, 2005).

A nivel mundial, la Conferencia Hábitat II (1996), de las Naciones Unidas, no reportó gran avance sobre las vías de solución integral del fenómeno de los asentamientos precarios; mas si reforzó la conformación de una agenda mundial que reafirma el propósito de superar una visión que solo asocia la urbanización de los países en desarrollo al fenómeno de la pobreza, la segregación socio espacial, la inseguridad personal y la degradación ambiental; haciendo énfasis sobre una serie de potencialidades y oportunidades indispensables para el progreso y la sostenibilidad de los países.

Bajo este enfoque, la sostenibilidad se asume desde lo multidimensional y desde la necesaria integración de imperativos ambientales, sociales, tecnológicos y económicos que encuentran en la ciudad, tanto el principal ámbito para lograr su desarrollo, como el gran reto de enfrentar el fenómeno de la urbanización de la pobreza que ha representado un gran obstáculo para la sostenibilidad urbana.

2. Urbanización de la pobreza y territorios desbordados: ordenando lo espontáneo desde las periferias

Las periferias latinoamericanas son territorios de grandes contradicciones que presentan una ocupación discontinua y dispersa, población de escasos recursos, carencias de servicios e infraestructuras y equipamientos poco vinculados al lugar donde se implantan; así mismo, constituyen un espacio comúnmente ignorado por las políticas urbanas, tal como sucede en varias ciudades venezolanas, cuyo crecimiento conlleva la expansión de una periferia ocupada por asentamientos y actividades que no consiguen lugar en las zonas consolidadas.

Tal modalidad de crecimiento -horizontal y disperso en el caso de Maracaibo- representa un obstáculo pues abarca grandes superficies monofuncionales y con baja densidad que implican enormes costos en la provisión de servicios e infraestructuras, ocupaciones segmentadas, conformación de anillos de pobreza alrededor de las ciudades y una paulatina subutilización del espacio y la infraestructura de las zonas centrales (CEPAL, 2004).

A finales del siglo XX, la dimensión del fenómeno comprendía 2.800 conjuntos de barrios venezolanos donde habitaban cerca de 11 millones de personas que ocupaban más de 140.000 has, reflejando el nivel de pobreza bajo el cual subsiste más del 50% de la población urbana venezolana (Baldó y Villanueva, 1997). Cifras del Plan de Desarrollo Urbano de Maracaibo (Alcaldía de Maracaibo, 2003) y del presente trabajo, indican cerca de 250 asentamientos irregulares que abarcan más del 60% de la superficie y alcanzan aproximadamente 8.665 Has, concentrándose mayoritariamente en el área de la periferia que se podría denominar el “ámbito no consolidado”.

Esta condición se ha extendido sobre la ZP y la zona rural por la existencia de otros “119 asentamientos extra urbanos, que abarcan 2.799,50 Has, aglutinándose la mayor cantidad en el Municipio Maracaibo” (MARN e IFAD, 2005).

Desde los 80’s se inicia el proceso de periferización de Maracaibo, evidenciándose franjas ocupadas por asentamientos irregulares cuya superficie abarcaba 41% de la ciudad, y al cabo de una década, existían casi 400 asentamientos irregulares que ocupaban cerca del 60% de su superficie (Echeverría, 1995). La expansión de la primera periferización sobrepasó el límite urbano establecido por el Plan Urbano de 1970, para una superficie de 11.450 Has; seguido de una segunda periferización que actualmente sobrepasa el perímetro vigente establecido en el Plan Rector de 1985, según el cual la ciudad alcanza 22.807 Has y se encontraba limitada por el polígono definido como Zona Protectora (plano 1).

El incremento de ocupaciones irregulares en Maracaibo atenta contra los objetivos de la Zona Protectora (ZP), cuyo propósito inicial consiste en “frenar la expansión urbana en el área rural contigua a la ciudad, y aprovechar racionalmente los recursos” (MARNR, 1989), contrario a lo cual se viene ocupando progresivamente por asentamientos plagados de carencias, despilfarro del suelo y usos no conformes; superponiéndose un nuevo cinturón que ha extendido la periferia más allá de la ZP y sobre la zona rural del Municipio Maracaibo (Plano 2).

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Fuente: MARN e IFAD (2005)

Plano 1. Crecimiento periférico de la ciudad de Maracaibo

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Fuente: MARN e IFAD (2005)

Plano 2. Polígono de la Zona Protectora de Maracaibo

La experiencia mundial en torno al fenómeno, cede preferencia a los compromisos del Programa Hábitat, donde se prioriza “la utilización óptima de las tierras productivas en las zonas urbanas y rurales y la protección de los ecosistemas frágiles mediante el desarrollo y apoyo a la aplicación de mejores prácticas de ordenación de la tierra que aborden de forma global los usos potencialmente competitivos de la tierra para la agricultura, la industria, el transporte, el desarrollo urbano, los espacios verdes, las zonas protegidas y otras necesidades esenciales.” (Naciones Unidas, 2000)

Con miras al desarrollo sostenible de Maracaibo y bajo dichos compromisos mundiales, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales solicitó al Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura y Diseño (IFAD) de la Universidad del Zulia, el estudio para determinar la desafectación parcial o total de la ZP, conformándose equipos de técnicos y profesionales de sectores intra y extra universitarios quienes, juntos a diversos actores, abordaron una metodología que comprendió las fases de diagnóstico situacional, planteamiento y evaluación de los escenarios de intervención que ésta realidad exige.

El Estudio se enmarca en cuatro conceptos clave: cinturón verde, periferia – crecimiento urbano, derecho a la ciudad y sostenibilidad (MARN e IFAD, 2005); éstos constituyen elementos esenciales al intervenir sobre periferias cuyos límites han sido rebasados ilegalmente, sin contar con un proyecto o plan urbano, extendiéndose una ocupación informal que refleja grandes disparidades, desequilibrios e indiferencia, por parte del conjunto de actores responsables del ordenamiento y crecimiento urbano.

3. Enfoques, métodos y recursos en la sostenibilidad de la Zona Protectora

La preferencia por lo urbano coloca a la ciudad como el hábitat humano por excelencia, por lo que al hablar de sostenibilidad urbana se asume una nueva perspectiva urbanística. Según el informe “Ciudades Europeas Sostenibles” elaborado por Vergara y De Las Rivas (2004), el desarrollo sostenible es un concepto más amplio que el de protección del medio natural, ya que implica una preocupación por las generaciones futuras y por la salud e integridad del ambiente a largo plazo; por ello implica, preocupación por la calidad de vida, por la igualdad de las personas en el presente (incluida la lucha contra la pobreza), por la desigualdad intergeneracional y por el aspecto social y ético del bienestar humano.

Por tanto, la sostenibilidad constituye una herramienta esencial contemplada en las fases metodológicas de este trabajo: 1. Actualización del área mediante diagnóstico físico-natural y caracterización de la zona según 14 variables; 2. Diagnóstico Territorial; 3. Síntesis del Diagnóstico-generación de modelos, 4. Desarrollo de Escenarios Alternativos y 5. Evaluación de escenarios propuestos. A su vez, en el estudio se consideraron tres elementos planteados por el Ministerio del Medio Ambiente (MIMAM, 2001), “1. El enfoque de sostenibilidad local, implicando la necesidad de indicadores integrales y las diversas dimensiones que reflejan aspectos sectoriales de la ciudad; 2. La vinculación con los procesos políticos, ayudando a las autoridades locales a seguir y evaluar la actuación de sus políticas en términos de resultados palpables y, 3. El sentido abajo-arriba en el desarrollo del proyecto, donde el nivel local asume un papel activo en la definición y aceptación de los indicadores, asegurando así la aceptación de los usuarios finales”.

La sostenibilidad de la ZP y de la ciudad de Maracaibo están totalmente vinculadas y dependen, según Borja et all (MARN e IFAD, 2005), de un conjunto de intervenciones y acciones que comprenden “recuperar los centros existentes, crear nuevas centralidades reequilibradoras territorial y socialmente, polivalentes y estructurantes, ejes articuladores entre los centros, centralidades y municipios, consolidar los tejidos urbanos -dotándolos de infraestructuras y equipamientos accesibles- con espacios públicos integradores y con elementos que le den identidad, favoreciendo la mezcla social y funcional”.

Estas estrategias pueden sustentarse sobre lo establecido en los planes e instrumentos legales que inciden sobre esta zona y orientan -hasta el 2010- la gestión de Ordenación del Territorio hacia un desarrollo equilibrado y sostenible de la región, cuya visión macro queda establecida en el Plan Estatal de Ordenación del Territorio del Estado Zulia de 1996. Por su parte, el Plan de Ordenación Urbanística (POU), plantea preservar las Unidades de ordenación designadas como Zona Protectora y destaca el saneamiento y recuperación del Lago de Maracaibo y de las cañadas que discurren hacia Las Peonías y el litoral lacustre, entre otras medidas ambientales que buscan integrar este sistema natural a la estructura urbana, aprovechando sus márgenes como áreas recreacionales.

Así mismo, se tienen normativas contenidas en otros instrumentos, tales como el Plan de Ordenamiento Territorial Zona Protectora (POTZP) y el Reglamento de uso de La Zona Protectora de Maracaibo, que persiguen frenar la expansión anárquica de la ciudad. En este sentido, la legalización del suelo ocupado constituye otro elemento fundamental para crear ciudadanía; su regulación implica determinar las áreas vacantes o subutilizadas que, para el caso de Maracaibo, ascienden a 5.164 has y paradójicamente casi la totalidad de las áreas con restricciones para usos urbanos (2.836 has) están ocupadas.

En Venezuela, las tierras improductivas abarcan casi 1 millón de hectáreas y según el Instituto Nacional de Tierras (INTI), “hay 500 terrenos ociosos y 56 latifundios, entendidos como terrenos improductivos de más de 5.000 has” (Americaeconomica.com, 2005). Bajo el decreto 3.408, el Ministerio de Agricultura y Tierras persigue -a través del INTIeliminar los latifundios y repartir tierras ociosas para reorganizar “la tenencia y uso de tierras con vocación agrícola”. La regularización de tierras ocupadas por barrios y urbanizaciones populares, es manejada según decreto 1.666 del año 2002, mediante la conformación de Comités de Tierras Urbanas para entregar títulos de propiedad a quienes han auto construido viviendas (Tabla 2).

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Fuente: Ministerio de Hábitat y Vivienda (2005)

El Gobierno venezolano implementa un proceso donde los gobiernos locales conceden títulos de propiedad de la tierra, previo un insignificante pago simbólico del terreno; beneficio que debe establecer controles para no estimular una mayor expansión de la ciudad. Con relación al nivel de participación protagónica, los Comités de Tierras Urbanas (CTU) y los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) conforman instrumentos recientes que proporcionan espacios donde intervienen las comunidades, a través de sus representantes. No obstante, fuera de menoscabar sus intenciones, estas iniciativas que propician la regulación y la participación ciudadana, deben admitir su continua evaluación y adecuación, antes que imponerse como estructuras inflexibles frente a las particularidades de ciudades con enormes desequilibrios y asimetrías a distintos niveles.

El conjunto de conceptos, instrumentos y estrategias mencionados, permitió orientar la estructura del estudio desde la perspectiva de la sostenibilidad, no sólo de la ZP sino del sistema urbano en general, según una serie de indicadores y modelos necesarios para la definición de los posibles escenarios para la desafectación.

3.1. Sistema de Indicadores urbanos: estructura fundamental para la sostenibilidad

Según el Ministerio de Medio Ambiente Español (MIMAM, 2005), el perfil de los indicadores de evaluación de sostenibilidad urbana está condicionado por los temas que se aborden y por la disponibilidad de datos. Estos aspectos condicionaron la estructura del sistema de indicadores utilizado para la ZP, lo cual implicó la revisión y análisis de información documental, cartográfica e imágenes suministradas por entes y organismos contratantes; así como datos solicitados a las instancias locales, proporcionados a los representantes de cada equipo; consultas a expertos, y fuentes obtenidas en sitio, entre las que se cuenta la contratación de un vuelo de constatación, que permitió obtener grabaciones y fotografías aéreas actualizadas de la zona.

Para seleccionar los Indicadores de sostenibilidad urbana (ISU) se revisaron sistemas de indicadores mundiales tales como, el Programa de Indicadores Urbanos de las Naciones Unidas, estructurado según áreas de políticas urbanas, y los “Índices de Sostenibilidad Europeos”, del proyecto elaborado por el Instituto Europeo de Medio Ambiente Urbano, basado en el Modelo ABC, que incluye indicadores de Área, de Base y Centrales. El caso a ser aplicado en este estudio es el Sistema de Indicadores Ambientales, desarrollando cadaá rea del modelo Presión – Estado – Respuesta (PER), mediante el cual se elaboró el Sistema de indicadores ambientales de la Zona Protectora” (Tabla 3).

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El sistema de indicadores ambientales de la ZP, es una adaptación del modelo PER al caso de estudio, cuyos atributos e indicadores son las variables analizadas y sirven de base para el diseño y evaluación de los escenarios propuestos. En el caso de los Indicadores de Estado, la calidad del ambiente urbano depende de múltiples factores, entre los destacan los problemas de la calidad del aire, estructura del espacio urbano, habitabilidad de las viviendas, la seguridad y otras tensiones asociadas al tráfico y a las densidades excesivas de población, entre otros aspectos (MIMAM, 2001); para el caso de Venezuela y de la ZP de Maracaibo, se derivan de la ocupación ilegal de extensas áreas del territorio urbano y no urbano, que conlleva a ciudades muy dispersas y la ausencia de servicios y dotaciones, que implican una baja calidad de vida para la mayoría de los ciudadanos.

3.2. Indicadores de sostenibilidad urbana y Diagnóstico síntesis

La Síntesis del Diagnóstico Territorial se ve expresada en el Modelo de Adecuación Ambiental y Legal para la Zona Protectora, que sirve de base para definir los indicadores territoriales y ponderar los impactos de la ocupación urbana en el desarrollo de los Escenarios a proponer; a la vez que identifica diferentes grados de adecuación de las ocupaciones existentes. Ello permite tener una visión espacial de las áreas con más dificultades para ser desafectadas y las áreas cuya ocupación produciría menos impacto en la ZP, en su entorno inmediato y en Maracaibo.

El Modelo de adecuación ambiental y legal de la ocupación, que se corresponde con la síntesis del diagnóstico, considera dos tipos de ocupación del suelo: residencial y no residencial; y es resultado de la superposición de tres modelos: Vulnerabilidad físicogeográfica, Consolidación de la ocupación y Conformidad de usos (Figura 3), los cuales aparecen en la Tabla 3 como atributos de Estado del nivel 1.

Figura 3. Diagnóstico síntesis y definición de Escenarios de organización

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Fuente: MARN e IFAD, 2005

El Modelo de Vulnerabilidad Físico-geográfica se elaboró a partir del modelo de cuencas hidrográficas y de la concentración de vegetación. El primero evalúa la condición de las superficies respecto a las escorrentías de aguas provenientes fundamentalmente de lluvias; detectándose zonas con mayores y menores susceptibilidades. El segundo delimita concentraciones de áreas verdes que son altamente vulnerables y deben ser preservadas del crecimiento urbano. La Síntesis de este Modelo se elaboró según una matriz donde se establecen grados de vulnerabilidad. Los resultados se espacializan y reflejan el porcentaje
de ocupación de cada nivel dentro de ZP.

El Modelo de consolidación asume datos del Plan de Desarrollo Urbano de Maracaibo del MODELO DE ADECUACIÓN AMBIENTAL Y LEGAL DE LA OCUPACIÓN ZP Modelo de vulnerabilidad Modelo de consolidación Modelo de conformidad de usos -Estructuración de la ocupación -Habitabilidad (consolidación de Patrón de ocupación Escenarios E1 E2 E3 E4 año 2003, referidos al nivel de consolidación de las parroquias, encontrándose una desaceleración en su nivel de crecimiento poblacional y una dinámica poblacional no homogénea en toda la ciudad. El nivel de crecimiento poblacional disminuye en las parroquias consolidadas y aumenta en las áreas marginales o periféricas, que se convierten en la forma predominante de crecimiento de la ciudad. Para elaborar este Modelo se analizaron las variables que permiten establecer el grado de consolidación de la ocupación residencial en ZP; las variables se corresponden con los atributos de estado de nivel 2, relacionados con los atributos de estructuración de la ocupación urbana y habitabilidad.

El Modelo de Conformidad de Usos se elaboró según una matriz que evalúa la conformidad de los usos existentes con aquellos permitidos en la ZP; dichos usos se clasificaron con base a un nomenclador por fotointerpretación basado en el Corine Land Cover adaptado para Latinoamérica (Proyecto Sherpa, 2005), al cual se incorporan dos nuevos usos presentes en el área de estudio y, los usos permitidos en ZP por Unidades de Ordenación definidas en Gaceta Oficial del 24/05/1989. Con esta doble información se generó una matriz donde se evalúa y se establece la conformidad de usos, medida en tres grados de valoración: Conforme (C): referidos a los usos presentes y permitidos en ZP; Parcialmente conformes (PC): referidos a los usos presentes y con restricciones de crecimiento o expansión, e Inconformes (I): referido a los usos restringidos o incompatibles con ZP.

Los datos interpretados y recolectados a través de distintas fuentes y recursos, indican que exceptuando las ocupaciones de asentamientos irregulares, la mayor parte de los usos conformes se han mantenido en el tiempo. Sin embargo, es importante señalar que existe una tendencia a una ocupación no conforme (zonas urbanizadas) de la misma, que exige ser considerada, afrontada y atendida.

3.3 Recursos digitales en intervenciones multi-sectoriales

La combinación de tecnologías y recursos digitales proporcionó un eficaz soporte a los distintos procesos, disciplinas, fases metodológicas y equipos que intervinieron en el presente trabajo. Tales recursos constituyeron herramientas que facilitaron la recolección, registro, procesamiento, almacenamiento y manejo de información georeferenciada que permitió interrelacionar cómo las distintas presiones, muestran un estado y generan respuestas en torno al fenómeno estudiado; resultando procesos de análisis y síntesis integrados en función de aquellos indicadores que reflejan las interacciones entre los aspectos ambientales, sociales y económicos.

Además de la información cartográfica disponible que logró actualizarse, se contó con imágenes en formato TIF, entre las que se encuentran imágenes quickbirb pancomátricas, e imágenes multiespectrales MODIS y LANDSAT, obtenidas respectivamente a través de los satélites denominados Terra y Lansat 7, cuyo procesamiento contempló pan-sharpen, georreferenciación, recorte y ajuste radiométrico. Complementando esta información se tomaron filmaciones y fotografías aéreas al sobrevolar el área en helicóptero, a objeto de incorporar los cambios más recientes no apreciables en las imágenes satelitales, de forma que pudiese obtenerse una visualización espacial más actualizada de la zona en estudio y del conjunto de factores y variables existentes.

El desarrollo del Sistema de Información Geográfico para la Zona Protectora de Maracaibo (SIG-ZP), constituyó otro recurso digital fundamental en la obtención y empleo de información, componentes y modelos, que implicaron la definición, el establecimiento del formato, la escala y la resolución de la base de datos de la ZP. Igualmente comprendió el ajuste, la unificación y compatibilización de la información registrada en la base de datos y la producción de planos generados en base a modelos que al ser superpuestos proporcionaron el diagnóstico, las estrategias y los escenarios frente al problema. La construcción del Banco de datos a partir de la información cartográfica de Maracaibo y de la ZP, requirió un análisis especializado de variables aisladas e integradas en forma selectiva y geográficamente referenciadas. El Banco de Datos tiene carácter descriptivo y fue creado mediante la asignación de códigos a cada una de las categorías de variables y a cada ítem de información almacenado. En general, las variables y los códigos utilizados fueron los siguientes: a) Cursos de Agua Área de Incidencia (Buffer), b) Coberturas del Servicio de Transporte, c) Áreas de Impacto en Cuencas Hidrográficas, d) Acumulación de flujos en Cuencas, e) Modelo Digital de Elevación del Terreno (MDE), f) Concentración de Escurrimiento, g) Pendientes, h) Áreas con Restricciones de Uso, i) Usos Conformes en Zona Protectora, j) Consolidación de las Unidades de Asentamientos Humanos.

La estructura de indicadores y la plataforma tecnológica empleada, facilitaron el desarrollo del proceso para determinar los escenarios de desafectación de la ZP y, a la vez, permitirán orientar las intervenciones y estudios futuros, ajustar las acciones progresivas y fijar metas que puedan alcanzarse en el tiempo y ser coherentes en función de los recursos disponibles.

4. Definición de Escenarios para la desafectación

Los escenarios consideran dos niveles de análisis: el contexto ampliado que se corresponde con el entorno metropolitano planteado en el Plan de Ordenación Urbanística, en el cual se evalúan factores físico-espaciales, socioeconómicos y legales, y el contexto inmediato, donde se evalúan los factores que afectan la organización del sistema urbano (Figura 4).

Figura 4. Indicadores de evaluación de escenarios de la ZP
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Fuente: MARN e IFAD, 2005

Para el desarrollo de los escenarios, las tierras identificadas con alta vulnerabilidad se traducen en restricción para la ocupación y se descartan como tierras urbanizables; las categorías con restricción media o baja, pueden ser incorporadas a tierras urbanizables cuando se realicen actuaciones de acondicionamiento que superen las restricciones como, por ejemplo, la incorporación de sistemas de drenajes en caso de áreas inundables o la incorporación de zonas de vegetación, como áreas verdes o recreacionales de uso urbano. Al combinar el patrón de ocupación existente y las restricciones físico geográficas, se proponen 4 escenarios:

E1: Incorporación de áreas ocupadas (sin desafectación – con zonificación).
E2: Corredores de expansión tendencial (sin desafectación – con zonificación o con desafectación parcial)
E3: Regularización del continuo urbano (sin desafectación – con zonificación o con desafectación parcial)
E4: Incorporación de la ZP como área de expansión (urbana) con regularización de usos (desafectación total).

La Matriz desarrollada para evaluar los escenarios es una matriz simple e interactiva, cuya puntuación varia entre 3 y menos 3. Ésta muestra factores físico-espaciales, socio económicos y legales a lo largo de un eje de la matriz y las características de la organización sobre el territorio (Escenarios) en otro eje. De los escenarios evaluados, fue seleccionado uno que -contrario a la desafectación total- propicie un mejoramiento integral de las condiciones de vida, reconociendo la presencia de una periferia donde pueden vislumbrarse oportunidades para todo el sistema, evitando así el rechazo a reconocerla como parte de la ciudad y confinarla a un crecimiento sin calidad, y sin otra identidad que la de continuar siendo parte de los territorios expandidos con cuantiosas carencias urbanas.

4.1. Corredores de expansión tendencial: Escenario recomendable

Para cada uno de los factores referidos a las 4 áreas caracterizadas, según las situaciones que a efectos operativos del estudio determinaron la organización espacial de la Zona Protectora, (I. Parque Las Peonías, II. Expansión de asentamientos sobre corredores, III. Tierras productivas ocupadas y Aeropuerto internacional, y IV. Tierras productivas con mínima ocupación), se realizó la ponderación de los impactos generados, para definir la selección del escenario recomendado al MARN. Este escenario propone regularizar las tendencias de crecimiento que se producen sobre los corredores viales que se inician en la ciudad de Maracaibo y penetran la ZP en forma de dedos urbanizados. Su desarrollo requiere la regulación de las ocupaciones existentes y la incorporación como tierras urbanizables de las áreas vacantes localizadas en el entorno de los corredores. Las áreas entre corredores continúan con la legislación de Zona Protectora.

Desde el punto de vista socioeconómico, este escenario se considera más desfavorable que el Escenario 1, ya que la incorporación de nuevas tierras urbanas -además de las ocupadasejercería mayor demanda sobre los colapsados servicios urbanos. A nivel físico-espacial tiene ventaja sobre el Escenario 1, por su posibilidad de insertarse de manera estructurada dentro del sistema urbano. A mediano plazo esta condición es indispensable para mantener una expansión controlada de la ciudad. Con relación a los Escenarios 3 y 4 la observación es similar a la planteada con el Escenario 1, éste muestra menos desventaja en la cantidad de nuevas tierras y nueva población incorporada al sistema urbano Maracaibo.

Dentro de este escenario pueden integrarse las propuestas de las distintas alcaldías, con los ajustes que ameriten las restricciones físico-geográficas. La Adecuación Ambiental y Legal de la ocupación, y la síntesis de los planos de vulnerabilidad ambiental, consolidación de la ocupación y conformidad de usos, constituyen la base para precisar las actuaciones sectoriales cuando se haya seleccionado el escenario. La visión de conservación del ambiente, confiere al Plano de Vulnerabilidad Ambiental una condición determinante en las decisiones sobre qué no ocupar y cómo ocupar, aplicable en cualquier escenario futuro.

5. Conclusiones y recomendaciones

La combinación de tecnologías y recursos digitales permitió darle soporte a los distintos procesos, disciplinas y fases metodológicas del presente estudio. Tales recursos constituyen herramientas que facilitarán, a los distintos entes, revisar periódicamente el estado del fenómeno de ocupación sobre la ZP, considerando en ello la estructura de indicadores o agregando nuevos elementos que reflejen las interacciones de los aspectos ambientales, sociales y económicos; resultando así prácticas de seguimiento más integradas que exigen nueva recolección de datos y el esfuerzo conjunto de distintos sectores.

El uso de recursos digitales permitió visualizar, interpretar y cuantificar -entre numerosos aspectos- la presencia de baja densidad de ocupación, tierras vacantes y proliferación de asentamientos sobre la ZP; proceso que paulatinamente puede desviar los objetivos mediante los cuales dicha zona debía frenar la expansión anárquica de la ciudad y actuar como agente regulador del clima y del medio ambiente; lo cual la ubica como blanco de las estrategias que se han superpuesto a los avances logrados durante más de una década, con las políticas de actuaciones integrales.

El Modelo de Adecuación Ambiental y Legal de la ocupación en la ZP, constituye una base de información con referencia espacial de gran utilidad y eficacia para definir los escenarios propuestos, y para precisar las actuaciones sectoriales, una vez que se haya seleccionado el escenario a ser aplicado. Al sumar las ponderaciones de los diferentes factores que conforman el modelo, se evidencian impactos negativos en cualquier escenario, por cuanto afectan las regulaciones existentes. Bajo las actuales condiciones, tales escenarios acentúan el deterioro de la calidad de vida y la precariedad urbana, al incrementarse la demanda sobre los equipamiento e infraestructuras, ya deficitarios.

Los escenarios presentados abarcan cuatro alternativas que van, desde permitir que el proceso continúe sin actuaciones de regulación, hasta establecer medidas de control que limiten y organicen la ocupación de la ZP, buscando disminuir la insostenibilidad de la actual expansión urbana. La opción de regularizar las ocupaciones existentes no basta para organizar el territorio, pues ello exige respuestas del poder administrativo local e incluso Nacional, y depende también del establecimiento de alianzas multisectoriales entre los diversos entes y actores, ya que una gestión deficiente puede ser el principal freno para un desarrollo sostenible que persiga solventar los problemas ambientales y enfrentar la urbanización de la pobreza.

Encarar el proceso para desafectar la ZP y atender la urbanización de la pobreza, implica también adoptar medidas a nivel del sistema territorial-urbano, mediante recursos tecnológicos y actuaciones donde se inserten infraestructuras, equipamientos sociales y espacios públicos, considerando las deficiencias al interior y en los bordes de cada zona. Ello conduce a revisar los modelos de gestión actuales que implican gran consumo de energía, suelo y materiales, y un impacto insostenible sobre los sistemas de soporte.

Estas ocupaciones irregulares generan espacios desestructurados que requieren procesos que fomenten, una mayor toma de conciencia sobre la problemática ambiental existente, hacer cumplir los controles que regulen tanto la aparición como la expansión de nuevos asentamientos, y regularizar la tenencia de la tierra en aquellas áreas donde existan explotaciones agropecuarias que hagan utilización eficiente de los factores de producción, las medidas de conservación y la protección del ambiente.

El escenario que plantea Corredores de Expansión se propone como el más favorable a corto y mediano plazo, porque admite una visión de ciudad en la cual se producen penetraciones organizadas hacia la periferia, las cuales pueden constituirse en áreas intermedias de protección que funcionen como pulmones vegetales y le otorguen al sistema urbano una red de espacios públicos, requeridos hace décadas por los habitantes. Adicionalmente se deben revisar y dimensionar -dentro y fuera del área urbana- el acceso a servicios, centros y subcentros, transporte público y áreas verdes, entre otros aspectos fundamentales para la sostenibilidad y para una mejor calidad de vida.

El devenir del escenario favorable, se debate entre la “exclusión” de los avances alcanzados en los planes integrales desarrollados por el CONAVI, durante más de una década, o la“ inclusión” de nuevas estrategias de planeamiento y gestión territorial que impulsan el desarrollo endógeno, la regularización de la tierra y la participación protagónica, como vías de solución a un fenómeno irregular que sigue alojado e instalado en el siglo XXI. En definitiva, la intervención sostenible de la Zona Protectora de la Ciudad de Maracaibo, afronta numerosos obstáculos y tiene, a la vez, el potencial para superar las asimetrías señaladas y generar un escenario urbano incluyente.

Las condiciones de la ZP, demandan intervenciones que respondan a sus particularidades físicas, sociales y ambientales, ante las cuales el abordaje de núcleos de desarrollo endógeno tendría gran compatibilidad con cualquier decisión sobre su desafectación. En este sentido, la estrategia que plantea la “descentralización desconcentrada” para reducir la pobreza y disminuir los desequilibrios del territorio venezolano, debe concretar procesos integrales de desarrollo local, territorial y tecnológico basados en el aprovechamiento eficiente de las potencialidades y recursos, no sólo en el medio rural sino también en el medio urbano, donde se concentran los mayores porcentajes de población en Venezuela.

La sostenibilidad de las ciudades latinoamericanas, incluidas sus desbordadas periferias dependerá, en gran medida, del uso de avances tecnológicos y de la incorporación de novedosos recursos que introduzcan cambios a distintos niveles y faciliten procesos de gestión, planificación, participación y desarrollo, verdaderamente eficaces. Para ello es fundamental profundizar esfuerzos y dirigir mayores recursos en la superación de los procesos de la urbanización periférica, la degradación de sus centros y la aparición de núcleos mono-funcionales; en pro de lograr un urbanismo eficiente e integrador.

Fuente:

César Castellano, Mercedes Ferrer, Nixon Molina, Tomás Pérez

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