Cambio en la topografía de las regiones del Maule y del Biobío en Chile

Imagen satelital muestra que la costa de Talcahuano se elevó 1,5 metros tras el terremoto.
Una anterior fotografía reveló que Lebu, al sur de Concepción y del epicentro, se levantó 3,36 metros. Cuando la totalidad de la zona esté fotografiada, los científicos sabrán el número de áreas con máxima liberación de energía.

“Existe consenso de que el terremoto del 27 de febrero en Chile tuvo dos focos de liberación de energía”, cuenta Juan Carlos de la Llera, ingeniero de la Universidad Católica.
L a imagen generada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), utilizando datos de sismógrafos y modelos que predicen cómo se mueven las placas tectónicas, muestra que la fractura que originó el megasismo partió en Cobquecura y luego se dirigió al norte. En su camino, la fractura se topó con otra zona con energía contenida, lo que produjo una segunda liberación.
Aunque esta técnica utilizada por el ISGS existe hace tiempo y se han identificado focos dobles anteriormente, dice De la Llera, “es notable verlo tan claro”.
“Como el deslizamiento de las placas en el área del primer foco fue muy grande, eso sobreexigió a las zonas aledañas a la fractura (tanto al norte como al sur), aumentando la tensión y provocando el segundo desplazamiento de placas a la altura de Curicó”, explica.

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El puerto de Talcahuano no sólo fue arrasado por el maremoto sino también por el sismo que lo elevó, de un metro en la zona costera.


Hacia el Norte

¿Por qué la fractura enfiló hacia el norte? Porque hacia el sur no había suficiente energía cumulada. El terremoto de 1960 (de 9,5 grados) liberó tanta energía que para el 27 de febrero aún no había transcurrido el tiempo suficiente para que ésta volviera a concentrarse.
De la Llera junto con el USGS está trabajando en un mapa tridimensional de la zona afectada.

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Fuente: Juan Carlos de la Llera, UC / Servicio Geológico de Estados Unidos.

El objetivo es medir cuánto cambió la topografía después del terremoto y calcular con mayor precisión dónde se localizaron los focos de liberación de energía. “Es posible que encontremos un tercer minifoco”, dice.
Como imágenes satelitales tomadas, antes y después del sismo, pueden calcular cuánto de elevó o hundió la tierra tras el terremoto. La primera imagen mostró que Lebu había “subido” 3 metros. La segunda pieza del puzle devela que Concepción se elevó 1,2 metros, el puerto de Talcahuano 1,5 metros y corrigió la estimación para Lebu a 3,36 metros.

De la Llera explica que se puede pensar que las zonas más cercanas al epicentro (Cobquecura) se habrían elevado más, pero los datos demuestran lo contrario. “Es un fenómeno complicado, que tiene factores geológicos locales que pueden cambiar el efecto de la sondas del sismo”.
Por ejemplo, hacia el norte, Iloca se hundió lo suficiente como para que el río Mataquito, que desemboca al sur de la localidad, cambiara su curso. “Al parecer hay una gradiente que parte con la elevación de la península de Arauco y que decrece, e incluso se hunde, en el segundo foco ubicado en el mar a la altura de Curicó”, comenta.

Esto explicaría los cambios en las olas que han detectado los surfistas de Pichilemu. Al hundirse el fondo oceánico cambia el espacio en que el mar se desplaza al llegar a la costa.

El experto asegura que aún faltan años de estudio. Los modelos no son precisos por lo que hay que pulir los resultados.
De momento, pueden concluir que Santiago fue golpeado por la superposición de las onda de los dos eventos, el foco inicial y el secundario. Aunque los dos puntos donde se liberó la energía pertenecen a un mismo terremoto, la Región Metropolitana fue embestida con la fuerza de un terremoto doble.

Fuente:

Emol

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